Maizar 2026: Las cadenas avícola, porcina y láctea debaten cómo agregar valor al cereal
Argentina, un gigante en la producción de maíz, busca dar un salto cualitativo en la cadena de valor, transformando el grano en proteína animal. Este fue el eje central de las discusiones en el reciente Congreso Maizar 2026, donde referentes de las industrias avícola, porcina y láctea analizaron los desafíos y oportunidades para potenciar este sector clave de la economía nacional.
Los participantes del evento, que reúne a los principales actores de la cadena maicera y sus derivados, coincidieron en que el país tiene un enorme potencial para aumentar la producción de carne de ave, cerdo y lácteos, productos que dependen fuertemente del maíz como insumo principal. Sin embargo, para que este potencial se materialice, es fundamental abordar una serie de barreras estructurales que hoy limitan el crecimiento.
Ejes para el desarrollo: competitividad e infraestructura
Durante los paneles y presentaciones, los representantes de las cadenas productivas señalaron que la competitividad es uno de los pilares a reforzar. Esto implica no solo optimizar los costos de producción internos, sino también mejorar la eficiencia en toda la logística. La infraestructura fue otro punto crítico. Las deficiencias en rutas, ferrocarriles y puertos encarecen el transporte de granos y productos terminados, restando margen a los productores y exportadores.
Además, se puso énfasis en la necesidad de contar con un marco de financiamiento adecuado que permita a las empresas invertir en tecnología, expansión y modernización. El acceso a créditos con tasas competitivas y plazos acordes a los ciclos productivos es crucial para impulsar el crecimiento de estas industrias. Sin estas herramientas, la capacidad de inversión se ve seriamente limitada, frenando la posibilidad de escalar la producción.
Acceso a mercados y el desafío exportador
Finalmente, un aspecto recurrente en las discusiones fue el acceso a mercados internacionales. Si bien Argentina ya exporta una parte significativa de su producción, existe un amplio margen para diversificar destinos y aumentar el volumen de ventas al exterior. Esto requiere no solo negociaciones comerciales que abran nuevas puertas, sino también el cumplimiento de exigentes estándares sanitarios y de calidad que demandan los mercados más sofisticados.
“Para lograrlo será necesario mejorar competitividad, infraestructura, financiamiento y acceso a mercados”, advirtieron los participantes.
La integración de toda la cadena, desde el productor de maíz hasta el elaborador de proteína animal, es vista como un camino ineludible para que Argentina logre “desbordarse” de alimentos con valor agregado, consolidando su posición como uno de los principales proveedores mundiales de alimentos.

