Victoria Villarruel se posiciona para 2027: «No se va a quedar de brazos cruzados»
Victoria Villarruel ya se sienta en la mesa de la partida electoral de 2027, aunque prefiere no mostrar sus cartas de manera explícita. La vicepresidenta profundiza su perfil público, resaltando los logros de su gestión en la Cámara alta y enfatizando su condición de “nacionalista, católica y productivista”, con la clara intención de marcar una distancia con el presidente Javier Milei y su administración.
“La mejor campaña de ella es él”, afirma uno de sus colaboradores más cercanos, haciendo alusión a la constante exposición de las internas gubernamentales en las redes sociales. Este contraste se convierte en un activo para la vicepresidenta, que busca capitalizar las percepciones sobre la gestión actual.
Desde su entorno, también se destacan los resultados de su administración en el Senado, mencionando una reducción de mil puestos en la planta de personal y un ahorro de 21.000 millones de pesos, según cifras oficiales difundidas por la institución.
La estrategia hacia 2027: paciencia y diferenciación
La certeza de que Villarruel jugará un rol protagónico en las elecciones presidenciales de 2027 es un punto innegable para su círculo íntimo. “No imaginamos a la vicepresidenta el año próximo mirando Netflix mientras hay una campaña presidencial”, confió una persona de su confianza a LA NACION desde una oficina del Anexo del Senado.
Sin embargo, al indagar sobre los detalles de su plan, las respuestas son evasivas. “La ansiedad de la política no es la ansiedad de Victoria”, explica uno de los miembros de su equipo. Agregan que su alto nivel de conocimiento público, que aseguran ronda el 90%, le permite no apresurarse. Las encuestas, que dicen no encargar pero que siempre aparecen en las conversaciones, le otorgan un 40% de aprobación y un 18% de intención de voto directo, un número que consideran una base sólida para futuras aspiraciones.
La estrategia actual es evitar la presión mediática para anticipar candidaturas, argumentando que el contexto económico del país no es propicio para tales anuncios. En cambio, se busca acentuar el contraste con una administración que, según fuentes cercanas a la vicepresidenta, comete “errores no forzados” y carece de “empatía” con la sociedad.
“Victoria no disfruta echando gente como hace (el ministro de Desregulación, Federico) Sturzenegger”, ejemplifican desde su entorno. Destacan que la reducción de agentes en el Senado, de 4583 en diciembre de 2023 a 3583 en marzo de este año, se logró sin mayores conflictos, a través de controles de asistencia, planes de retiro voluntario, jubilaciones, renuncias y cesantías por inasistencia.
Un perfil distinto al del Presidente
La diferenciación con Milei también se construye sobre pilares ideológicos. “Ella es nacionalista, católica y productivista y él es globalista y liberal”, afirman en cercanía de la vicepresidenta. Esto explica sus frecuentes viajes al interior del país, donde busca establecer contacto con gobernadores y tomar el pulso de la economía regional, una agenda que contrasta con los viajes internacionales del Presidente, mayormente vinculados a la derecha global.

