GCDI, la constructora de la Rueda de Puerto Madero, entró en default
La constructora GCDI, conocida por su participación en proyectos icónicos como la Rueda de la Fortuna en Puerto Madero, la reforma del estadio de River Plate y la nueva terminal B del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, entró oficialmente en default el 19 de mayo de 2026. Este hecho se produce después de que la empresa se presentara en concurso preventivo de acreedores el 11 de este mismo mes.
La situación se desencadenó al no poder afrontar el pago de intereses de sus Obligaciones Negociables Clase XVII, bonos emitidos en 2020 y con vencimiento en febrero de 2027. A pesar de que quedaban en circulación US$1,44 millones de esta deuda, la compañía no efectuó el servicio de interés correspondiente, y tras vencerse el plazo de gracia, el incumplimiento quedó configurado.
Del concurso preventivo al default: una cronología de la crisis
El 11 de mayo, GCDI ya había alertado que no abonaría los US$6.736,77 correspondientes al servicio de interés de las Obligaciones Negociables Clase XVII. Posteriormente, el 18 de mayo, A3 Mercados, una compañía que opera instrumentos financieros, comunicó a los agentes del mercado la “ampliación de la individualización” de estas obligaciones. Esta advertencia se emitió debido a que el pedido de concurso preventivo es considerado un “Hecho Relevante Adverso” que impacta directamente en el valor y el riesgo de los títulos.
La crisis financiera de GCDI se profundizó durante el último ejercicio fiscal, finalizado el 31 de diciembre de 2025, cuando la constructora registró pérdidas superiores a los $19.000 millones. A esto se suman 56 cheques rechazados por un total de más de $2.000 millones, según datos del Banco Central. Los documentos presentados ante la CNV (Comisión Nacional de Valores) atribuyen esta situación a pérdidas significativas, un capital de trabajo negativo y un patrimonio neto también negativo a finales de 2025.
A pesar del panorama adverso, la constructora ha manifestado su intención de continuar con sus actividades operativas habituales, incluyendo la ejecución de obras en curso como la Rueda de Puerto Madero y el Hotel Plaza. Asimismo, no descarta participar en nuevos proyectos y procesos de contratación, con el objetivo de “proteger las fuentes de trabajo, garantizar el cumplimiento de los compromisos asumidos y consolidar una estructura sustentable para el futuro” de una empresa con más de 80 años de trayectoria.
El futuro de GCDI se definirá en la Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria de Accionistas, convocada para el 16 de junio. En este evento, se analizará la situación de insolvencia y se buscarán caminos para su reorganización. Entre los puntos clave a tratar se encuentran la ratificación del concurso preventivo, el examen de los resultados financieros de 2025 y la designación de nuevos síndicos tras la renuncia de José Daniel Abelovich y Martín Alejandro Mittelman.
La transformación de TGLT a GCDI y la inestabilidad en la cúpula
En noviembre de 2025, el empresario Marcelo Figoli, dueño de Radio Rivadavia y Fénix Entertainment, adquirió más del 40% de GCDI a través de su holding MFX. La apuesta de Figoli, que compró el 42,5% de la empresa, buscaba que GCDI recuperara protagonismo en el segmento de obras privadas, civiles, industriales y de infraestructura.
La historia de la constructora se remonta a 2005, cuando nació como TGLT. En 2018, absorbió a una de sus competidoras, la constructora de Nicolás Caputo. A mediados de 2022, reestructuró su deuda y se renombró como GCDI, enfocándose en la construcción. Su primer gran proyecto bajo esta nueva identidad fue la ampliación del estadio Mâs Monumental.
Sin embargo, la cúpula de la empresa ha mostrado una notable inestabilidad en los últimos años, con una sucesión de CEO que no lograron consolidarse en el cargo. Desde Alejandro Belio hasta Francisco Fiorito, y más recientemente Ramiro Juez, designado en febrero de este año, la dirección ha sido un punto de constante cambio.
Durante la etapa de TGLT, la empresa enfrentó demandas millonarias de ex CEO como Teodoro Argerich y Federico Weil. Además, un ambicioso proyecto como Astor San Telmo, lanzado en 2016 con el 70% de las unidades vendidas, fue frenado por la Justicia debido a una altura superior a la reglamentada en la zona, evidenciando desafíos tanto internos como externos en su trayectoria.

