Adorni bajo la lupa: dueño de casa alquilada declaró pagos en efectivo por US$21.000
La Justicia Federal profundiza la investigación sobre el patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en una causa por presunto enriquecimiento ilícito. En un nuevo capítulo de la pesquisa, José Luis Rodríguez, propietario de la casa que Adorni alquiló en el exclusivo barrio privado Indio Cuá, declaró ante el fiscal federal Gerardo Pollicita que recibió pagos en efectivo que totalizan 21.000 dólares.
Rodríguez brindó su testimonio en Comodoro Py, en el marco de una causa que busca determinar si los movimientos de dinero y la adquisición de propiedades por parte de Adorni se condicen con sus ingresos como funcionario público y con la información volcada en sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción (OA).
Según su declaración, Adorni firmó un contrato de alquiler por un año por 13.000 dólares, abonados en efectivo. Posteriormente, hubo un acuerdo de palabra por tres meses adicionales por 2.400 dólares. A esto se suma el alquiler de la misma propiedad para la temporada de verano 2023/2024, por un monto de 5.600 dólares. La suma total de los pagos en efectivo por alquiler asciende así a los mencionados 21.000 dólares.
Gastos millonarios en efectivo y sin respaldo
Esta declaración se suma a la de Matías Tabar, el contratista que realizó las remodelaciones en la propiedad que Adorni adquirió en el mismo barrio de Indio Cuá. Tabar había revelado que las obras, encargadas por Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, tuvieron un costo de 245.000 dólares, pagados íntegramente en efectivo y sin emisión de facturas.
El contratista detalló que los pagos se realizaron durante once meses, comenzando el 16 de noviembre de 2024 con un desembolso de 35.000 dólares, y manteniendo una metodología de entregas en mano de entre 20.000 y 40.000 dólares cada quince o veinte días. Adorni, según trascendió, habría confiado en el arquitecto (socio de Tabar) para la emisión de las facturas, que nunca se concretó.
Además, la fiscalía investiga un gasto adicional de 10.000 dólares por muebles encargados para un departamento en Caballito, también pagados en efectivo y sin factura. Estos muebles, que incluyen una mesa de comedor de madera y mármol, una mesa ratona y otros elementos, se habrían solicitado en diciembre de 2025 y los pagos se concluyeron entre enero y febrero de 2026, con la misma modalidad de 50% al inicio y 50% al finalizar.
La trazabilidad del dinero bajo investigación
La suma total de movimientos de dinero en efectivo que la Justicia tiene bajo la mira por parte de Adorni y Angeletti asciende a 370.000 dólares en poco más de un año, incluyendo el alquiler, las remodelaciones y los muebles. Fuentes judiciales indican que esta tenencia y aplicación de divisas «carecen del respaldo financiero correspondiente, no hay bancarización, ni documento que indique cómo se adquirieron ni facturas sobre el uso de las mismas».
El fiscal Pollicita busca determinar la trazabilidad del dinero del matrimonio. Para ello, se están llevando a cabo dos líneas de investigación principales: un informe de la DAFI (área financiera de la Procuración General de la Nación) sobre los ingresos y egresos de Adorni y Angeletti, para establecer posibles inconsistencias; y el análisis de todos sus movimientos financieros, para lo cual se requirió el levantamiento del secreto fiscal, bancario y bursátil.
En el expediente ya se incorporó documentación que revela «movimientos de entrada y salida» a través de criptomonedas durante 2024. Los montos comprometidos y la razón por la cual no figuran en las declaraciones patrimoniales ante la Oficina Anticorrupción son un punto clave de la investigación.
«Los números indican que en poco más de un año, el jefe de Gabinete movilizó 349.640 dólares. Según fuentes judiciales, esa tenencia como la aplicación de esas divisas, carecen del respaldo financiero correspondiente, no hay bancarización, ni documento que indique cómo se adquirieron ni facturas sobre el uso de las mismas.»
La fiscalía continúa indagando estos movimientos de divisas, sumados a otros gastos ya corroborados en la causa, como viajes al exterior, un vuelo privado a Punta del Este y la adquisición de inmuebles, en un intento por reconstruir el flujo de fondos y determinar si existe un enriquecimiento ilícito.

