Estrategia electoral: la inquietud de Javier Milei por las encuestas y el armado de las listas
El objetivo central del Gobierno es lograr la reelección de Javier Milei en primera vuelta, pero los datos que arrojan los sondeos privados que maneja la Casa Rosada encienden las alarmas. Si bien la narrativa oficial busca reflejar optimismo económico, los números reservados muestran una brecha significativa entre las variables macroeconómicas y el malestar cotidiano de la sociedad, alejando por el momento la posibilidad de evitar un temido balotaje.
Para imponerse en primera vuelta bajo el sistema constitucional vigente, el oficialismo necesita alcanzar el 40% de los votos con una diferencia de 10 puntos sobre el segundo lugar, o bien superar el 45% del total. Hoy, según los análisis que circulan en los despachos oficiales, ese margen no está garantizado, lo que obliga al Gobierno a acelerar el armado político y evaluar alianzas clave para no arriesgar la continuidad en una segunda vuelta electoral.
Ruido diplomático y el desembarco del FMI
El panorama se complica en el frente económico e internacional. La llegada a la Argentina de la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, coincide con un episodio polémico protagonizado por el vocero presidencial, Adrián Ravier, quien mencionó un eventual valor del dólar a $1.800, cifra que según trascendió coincidiría con la proyección del organismo multilateral. El desliz generó recriminaciones internas tras la reestructuración del área vocera.
A este escenario se suma la repercusión por el viaje de Milei a Brasil para respaldar la candidatura del derechista Flávio Bolsonaro. En ese evento, el Presidente lanzó duras descalificaciones contra el mandatario brasileño Lula da Silva, calificándolo de «ladrón», «presidiario» y «basura socialista». El episodio causó malestar en la Cancillería encabezada por Quirno e Itamaraty, reavivando el contrapunto por las trabas del régimen brasileño para que Milei visitara al exmandatario Jair Bolsonaro en prisión.
Armado territorial: la disputa por CABA y la provincia
En el plano político doméstico, la consolidación de alianzas con el PRO resulta imprescindible pero compleja. Pese a necesitar el respaldo del partido fundado por Mauricio Macri, La Libertad Avanza busca arrebatarle el control de la Ciudad de Buenos Aires. En ese esquema, descartada Patricia Bullrich para la boleta porteña según fuentes de su entorno, cobra fuerza la fórmula conformada por Diego Santilli y Ramírez, promovida desde la estructura que lidera la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
En la Provincia de Buenos Aires, el armado perfila a Sebastián Pareja como la principal carta libertaria para la gobernación. El esquema de poder mantiene una centralización estricta: las negociaciones conducidas por la Jefatura de Gabinete o la mesa política deben contar con el aval final de Karina Milei y los primos Menem. La eventual exclusión de Bullrich de la Ciudad deja abierto el interrogante sobre su lugar en el esquema nacional, donde incluso se especula con una integración en la fórmula presidencial para contener la fragmentación del electorado de derecha.
El peronismo frente a la eliminación de las PASO
En la vereda opositora, la reconfiguración política también avanza. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, mantiene su pulso con el sector que lidera Cristina Kirchner, aunque enfrenta dificultades para extender su armado hacia las provincias del interior y trascender los límites del peronismo tradicional.
Paralelamente, la iniciativa del Poder Ejecutivo para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) paradójicamente fortalece la posición interna de Cristina Kirchner. Sin la instancia de las primarias obligatorias, el kirchnerismo conserva capacidad de contención e influencia directa para definir las listas frente al desafío planteado por la gobernación bonaerense.

