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Conflicto diplomático: el entorno de Lula y la Justicia de Brasil cruzaron a Milei tras sus insultos

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El discurso pronunciado por Javier Milei durante la convención del Partido Liberal en el estadio Pacaembú de San Pablo desató una fuerte ola de repudio político e institucional en Brasil. Dirigentes del entorno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y la cúpula del Supremo Tribunal Federal (STF) salieron al cruce del mandatario argentino luego de que tildara a Lula de “ladrón” y calificara de “basura calva” al juez Alexandre de Moraes, responsable de la investigación que llevó a Jair Bolsonaro a prisión domiciliaria por intento de golpe de Estado.

El viaje a San Pablo, el tercero que realiza Milei a suelo brasileño desde su asunción sin incluir una sola reunión oficial con autoridades del gobierno federal, volvió a profundizar la grieta diplomática entre la Casa Rosada y el Palacio del Planalto. La actividad estuvo enfocada exclusivamente en el respaldo político a la familia Bolsonaro y a sus aliados para los próximos compromisos electorales.

Duras críticas desde el Partido de los Trabajadores

El primer dirigente en reaccionar con dureza fue el presidente nacional del Partido de los Trabajadores (PT), Edinho Silva, quien emitió un comunicado oficial horas después de finalizado el acto opositor. Si bien el referente oficialista remarcó la apertura del sistema político brasileño al intercambio de ideas, cuestionó de forma categórica la actitud de la máxima autoridad argentina.

“Brasil es un país democrático y soberano. La democracia brasileña admite el debate de ideas y ninguna autoridad está por encima de las críticas, siempre que estas se hagan de forma y en el momento adecuados.”

No obstante, Silva tildó de “inadmisible” que un jefe de Estado extranjero ingrese a Brasil para dirigirse en términos irrespetuosos hacia los poderes constituidos de la nación vecina. Además, lanzó un dardo directo a la gestión libertaria al señalar que Milei “habría usado mejor su tiempo y los recursos de los contribuyentes argentinos si hubiera aprovechado la jornada para trabajar y resolver los problemas de su país”, añadiendo que el economista volvió a demostrar que “no está a la altura del cargo que ocupa”. El comunicado cerró con una mención de afecto hacia el pueblo argentino al definirlo como un “país amigo”.

El Supremo Tribunal salió en defensa del juez Moraes

Las descalificaciones del Presidente argentino no se limitaron a la figura de Lula. Durante sus 25 minutos sobre el escenario, Milei arremetió de forma violenta contra el magistrado Alexandre de Moraes, a quien acusó de actuar con “carácter vengativo” por haber bloqueado la posibilidad de que visitara a Jair Bolsonaro en su lugar de detención. Las agresiones verbales provocaron una respuesta institucional inédita por parte de la conducción del máximo tribunal brasileño.

El presidente del STF, el juez Luiz Edson Fachin, difundió una nota oficial firmada en representación de todo el cuerpo judicial para respaldar de manera contundente a Moraes. En el escrito, Fachin calificó las declaraciones de Milei como una “referencia irrespetuosa” contra un magistrado de “la más alta Corte del país”, emitida en propio territorio brasileño y en relación con fallos dictados estrictamente conforme a la Constitución y las leyes de ese país.

“La Presidencia del STF deplora manifestaciones incompatibles con la civilidad que debe caracterizar las relaciones entre los Estados.”

Sin mención directa y con ironías desde el atril

A lo largo de su exposición, Milei evitó pronunciar el nombre completo del presidente brasileño. En su lugar, recurrió a una serie de epítetos y descalificativos constantes: se refirió a él como “Don Lula”, “el zurdo”, “ladrón” y “El Presidiario”, además de acusarlo de entrometerse en la política interna argentina y de “meter presos a opositores”.

Incluso, el mandatario argentino aprovechó un desperfecto técnico con el sonido de los micrófonos en medio del acto para ironizar sobre el referente del PT: “¿Los micrófonos estos quién los mandó a tocar? ¿El ladrón?”, lanzó ante la ovación de la militancia bolsonarista. El episodio vuelve a congelar el vínculo bilateral entre los dos socios principales del Mercosur y consolida una relación diplomática atravesada por el choque ideológico directo.

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