Interna en el PJ: la estrategia de Máximo Kirchner para condicionar a Kicillof y avanzar sobre La Matanza
La interna del peronismo bonaerense sumó un nuevo capítulo de alta tensión. Máximo Kirchner y la conducción de La Cámpora comenzaron a agitar la posible candidatura de Cristina Fernández de Kirchner para las próximas elecciones. Sin embargo, lejos de ser un proyecto electoral definitivo, la maniobra es interpretada en la gobernación provincial como una estrategia para condicionar al gobernador Axel Kicillof, desgastar su armado territorial y forzar una negociación extrema por cargos legislativos y cajas de poder.
La resistencia de los intendentes y la caja de La Cámpora
La relación entre la agrupación kirchnerista y los intendentes del Gran Buenos Aires atraviesa su momento más crítico. Sectores del peronismo tradicional cuestionan severamente la representatividad y el peso electoral real de la organización que lidera Máximo Kirchner. Los jefes comunales del conurbano acusan a la agrupación de exigir sumisión dinástica sin revalidar credenciales en las urnas.
«En el peronismo tenemos conductores que ganan elecciones, no descendientes ni adjudicatarios sin peso en las urnas», lanzó un importante dirigente bonaerense ante las consultas sobre el rol del hijo de la ex vicepresidenta.
Asimismo, la tensión se alimenta de fuertes reproches internos por el nivel de vida y la acumulación de bienes de figuras camporistas como Wado de Pedro, Mayra Mendoza, Mariano Recalde y José Ottavis, en contraste con las dificultades de gestión que atraviesan los municipios. Desde el PJ territorial recuerdan los «desastres económicos» atribuidos al paso de La Cámpora por dependencias municipales descentralizadas.
El cráter político entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof
La distancia entre el gobernador y el líder de La Cámpora es definida en el peronismo como una verdadera falla geológica. En el entorno de Kicillof consideran que la postulación de Cristina Kirchner es un «invento» de su hijo para «raspar el fondo de la olla» y encarecer el apoyo político que finalmente deberán darle a la candidatura presidencial del gobernador.
A cambio de tregua, la agrupación reclama la sucesión en la gobernación bonaerense y el control absoluto de la lista de diputados nacionales. No obstante, la verdadera obsesión de Máximo Kirchner, de Pedro y Mendoza es arrebatarle el control de La Matanza al sector del PJ tradicional conducido por el intendente Fernando Espinoza y la vicegobernadora Verónica Magario.
La Matanza en la mira y el fantasma del pacto judicial
El ariete de La Cámpora en el principal distrito de la provincia es el diputado provincial Facundo Tignanelli, un enemigo declarado de Espinoza. Tignanelli avanzó recientemente con la creación y presidencia de una comisión de «Lucha contra la Ludopatía» en la Legislatura bonaerense, un movimiento interpretado en el PJ como una pantalla para pasar facturas internas vinculadas al negocio del juego bonaerense, bajo la sombra de Martín Insaurralde.
A pesar de la presión camporista, en el entorno de Espinoza minimizan las chances de Tignanelli de disputar el territorio. Los intendentes aliados confían en la estructura del matancero y aseguran que Magario garantizará una victoria contundente que apuntalará el proyecto presidencial de Kicillof.
En el plano más complejo de la interna, allegados al gobernador sospechan que la cúpula de La Cámpora podría confluir con el gobierno de Javier Milei en la derogación de las PASO para perjudicar electoralmente a Kicillof. Según estas versiones, la prioridad absoluta de la familia Kirchner pasa hoy por resolver la situación judicial de la ex mandataria en la Casación Penal, lo que abriría la puerta a negociaciones políticas subterráneas que prioricen la impunidad por sobre la victoria del peronismo bonaerense.

