Política

Soberanía de Malvinas: una frase de Adrián Ravier desató un duro cruce con la oposición

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El vocero presidencial, Adrián Ravier, desató una fuerte polémica política al afirmar en sus redes sociales que la Argentina es un «país bananero» y que, bajo esa condición, «nunca» logrará recuperar la soberanía de las Islas Malvinas. Las declaraciones del funcionario, quien sucedió a Manuel Adorni en el cargo, provocaron el repudio inmediato de legisladores de la oposición y expusieron una vez más las diferencias internas dentro del oficialismo respecto a la cuestión Malvinas.

El conflicto se originó a partir de una publicación de Ravier en su cuenta de la red social X, en medio de la repercusión por el partido entre la Selección argentina e Inglaterra en el Mundial, donde los jugadores del plantel desplegaron una bandera con un reclamo de soberanía sobre las islas. En ese contexto, el vocero buscó ligar la fortaleza del reclamo diplomático con la situación económica y el posicionamiento internacional del país.

La frase de la polémica y el debate diplomático

En su descargo, Ravier argumentó que la única vía posible para la recuperación de los territorios es la diplomacia y que para ello se requiere un Estado fuerte y respetado a nivel mundial. Sin embargo, la terminología utilizada para describir al país generó un rechazo generalizado.

«Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas. Si logramos que la Argentina sea grande nuevamente, próspera y respetada, nuestras posibilidades de avanzar en el reclamo de soberanía serán mucho mayores. La única vía es la diplomática, y el respaldo internacional es clave», escribió el vocero.

Para respaldar su postura, Ravier hizo alusión a una reciente columna de opinión publicada en el diario británico The Guardian, en la cual se sugería que las islas «no pueden seguir siendo británicas para siempre» y se instaba al gobierno del Reino Unido a retomar el diálogo con las autoridades argentinas. «La fortaleza de un reclamo internacional depende también de la fortaleza del país que lo sostiene», concluyó el funcionario.

Duras críticas de la oposición

La respuesta de los distintos bloques legislativos no se hizo esperar. Desde Unión por la Patria, la senadora Juliana Di Tullio ironizó sobre los dichos del vocero: «Muy buen mensaje para un pueblo orgulloso, muy atinado». Por su parte, la diputada nacional Cecilia Moreau apuntó directamente contra la gestión de Javier Milei.

«El bananero sos vos y tu gobierno. Debería darte vergüenza hablar así de la Nación que representas como funcionario. Pero más vergüenza debería darte intentar engañar a la gente… ¡como si el modelo que buscan imponer no apuntara precisamente en ese sentido!», replicó Moreau.

En tanto, el diputado socialista Esteban Paulón sumó cuestionamientos a la idoneidad del vocero y le recordó polémicas previas, como sus declaraciones sobre las tarifas de gas. «Con dirigentes y funcionarios que piensen que somos un país bananero, difícil creer que este gobierno tiene un proyecto de desarrollo para Argentina», remarcó Paulón, cerrando su mensaje con una pregunta directa: «¿Pensaste ya en renunciar?».

Incluso desde sectores aliados o moderados llegaron observaciones. El diputado del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), Eduardo Falcone, marcó matices con la definición de Ravier: «El nuestro es todavía un país subdesarrollado… No es un ‘país bananero’. Es cierto que es más probable que nos respeten más si superamos esa condición y logramos ser un país desarrollado. Que no es lo mismo que ser un país ‘grande’ o ‘próspero'».

La interna oficialista de fondo

Este cruce ocurre en un escenario de tensiones latentes dentro del Poder Ejecutivo. La relación con el Reino Unido y el enfoque sobre Malvinas ya habían generado cortocircuitos entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel en los días previos a la semifinal futbolística.

Villarruel había defendido fervientemente la vinculación del deporte con el reclamo histórico, criticando la presencia militar y la explotación de recursos británicos en el Atlántico Sur. «¡No era un partido más!», enfatizó la vicepresidenta tras el triunfo argentino, acompañando sus mensajes con imágenes de excombatientes de la guerra de 1982.

Por el contrario, Milei optó por alinearse con la postura del director técnico Lionel Scaloni, pidiendo separar la pasión deportiva de la geopolítica. «Es un partido de fútbol, hay que entender eso. No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas rancios», había declarado el Presidente en una entrevista radial. No obstante, tras la difusión de la foto del plantel con la bandera de Malvinas, Milei matizó su discurso al señalar que se trata de «un sentimiento que está dentro de todos los argentinos» y que la expresión de los jugadores es «perfectamente válida», siempre insistiendo en la preeminencia de la vía diplomática.

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