Soberanía de Malvinas: un columnista de The Guardian reclamó que el Reino Unido negocie con la Argentina
El periodista británico Simon Jenkins, columnista del prestigioso diario The Guardian, sacudió el escenario político internacional al afirmar que el Reino Unido debe sentarse a negociar con la Argentina la soberanía de las Islas Malvinas. En una columna de opinión, el autor trazó un paralelismo con el reciente entendimiento entre Londres y Madrid por Gibraltar para argumentar que el statu quo del archipiélago en el Atlántico Sur es insostenible a largo plazo.
El disparador de la columna también incluyó una referencia deportiva y cultural, al relacionar las tensiones y el diálogo diplomático con la bandera expuesta en el partido entre la Argentina e Inglaterra por la semifinal de la Copa del Mundo 2026, que rezaba «Las Malvinas son argentinas».
El costo financiero y el paralelismo geopolítico
Jenkins vinculó la necesidad de diálogo con el reciente acuerdo anglo-español que eliminó la frontera terrestre en Gibraltar, y cuestionó con dureza el gasto que representa para las arcas británicas sostener la militarización de las islas. Según detalló, el mantenimiento del archipiélago como territorio de ultramar le cuesta a los contribuyentes del Reino Unido más de 60 millones de libras esterlinas al año en gastos de defensa.
Ninguno de los territorios de la era imperial de Gran Bretaña tiene el derecho eterno de seguir como está, y mucho menos uno que cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras al año en costos de defensa
Asimismo, el columnista deslizó una fuerte crítica de sesgo racial y político al comparar el trato que reciben los kelpers frente a otras excolonias británicas. Jenkins sugirió que el respaldo incondicional de las sucesivas administraciones de Londres tras la guerra de 1982 responde a que, a diferencia de los habitantes de Hong Kong o de Diego García, los isleños de Malvinas «eran británicos blancos».
Las negociaciones previas a la guerra de 1982
El artículo de The Guardian rescató un dato histórico frecuentemente relegado en el debate público británico: las tratativas previas al conflicto bélico de 1982. Jenkins recordó que los gobiernos de Londres estaban activamente dispuestos a discutir la transferencia de la soberanía, un proceso amparado en el acuerdo de comunicaciones de 1971 que facilitaba el comercio, los viajes y la atención médica de los isleños en el continente argentino.
Bajo esa línea histórica, remarcó que durante la década de 1970 el ministro británico Ted Rowlands llegó a proponer un acuerdo de arrendamiento («leaseback»), mediante el cual la Argentina obtendría la soberanía formal de las islas mientras que la administración cotidiana continuaría bajo control británico.
Sin embargo, Jenkins lamentó la decisión de la junta militar argentina de iniciar el conflicto armado mientras se llevaban a cabo negociaciones en Nueva York, una acción que calificó de forma negativa y que sepultó cualquier salida diplomática inmediata. «Un acuerdo podría haber salvado cientos de vidas y miles de millones de libras», sentenció, al tiempo que fustigó el bloqueo sistemático de Gran Bretaña a las conversaciones bilaterales durante las últimas cuatro décadas.
Un cambio inevitable por razones geográficas
Finalmente, el analista británico relativizó la validez del referéndum de 2013, en el que los isleños votaron de manera casi unánime seguir siendo territorio de ultramar del Reino Unido, y vaticinó que la geografía terminará imponiéndose sobre las decisiones políticas coloniales.
La realidad es que estas colonias, tarde o temprano, se convertirán en parte de sus continentes
Para cerrar, Jenkins expresó su confianza en que «algún futuro gobierno británico tendrá la determinación para retomar el diálogo directo» con la Argentina, abriendo la puerta a una resolución definitiva para la disputa austral.

