Interna libertaria: Victoria Villarruel acusó a Patricia Bullrich de filtrar chats para beneficiar a Karina Milei
La interna en el seno del oficialismo sumó un nuevo y escandaloso capítulo que expone una fractura aparentemente irreparable en la cúpula del poder. La filtración de un durísimo intercambio de mensajes de WhatsApp entre la vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, Victoria Villarruel, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, terminó por dinamitar la escasa confianza entre ambas terminales políticas y paralizó el tratamiento de leyes clave para la Casa Rosada.
Acusaciones cruzadas y sospechas de filtración
El estallido del conflicto se produjo en la antesala de la sesión del Senado en la que el oficialismo buscaba avanzar con el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada. En el entorno de la vicepresidenta apuntan directamente contra Bullrich o miembros de su equipo de haber filtrado las capturas de los chats con el único objetivo de «quedar bien» con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La sospecha de Villarruel se fundamenta en la redacción de los mensajes y en la dinámica de la interna libertaria.
Durante la discusión virtual, el tono fue escalando de manera drástica. Villarruel cuestionó con dureza la gestión económica al señalar que los representantes del Gobierno parecen
«vivir en Narnia»
ante la crisis que atraviesan las pymes. La respuesta de Bullrich no se hizo esperar, replicando que
«los argentinos quieren progresar, no ser más subdesarrollados, populistas, pobres»
. En un intento por marcar peso político propio dentro de la coalición, Bullrich recordó que en las elecciones obtuvo 6,6 millones de votos y el 51% en la Ciudad de Buenos Aires, un mensaje que en los pasillos del Congreso se leyó como un tiro por elevación hacia la propia Karina Milei.
La tensión personal quedó en evidencia cuando Bullrich acusó a la vicepresidenta de ser una «maleducada». La réplica de Villarruel fue letal:
«Maleducada vos que no me saludaste en Rosario porque estabas al lado de Karina»
. Tras la difusión de las capturas, Bullrich se quejó públicamente de que Villarruel le escribió «violentamente» tanto a ella como a sus colaboradores, mientras que desde el bloque de La Libertad Avanza tildaron de «violenta» a la titular de la Cámara Alta.
La sesión caída y el impacto en la Justicia
El detonante formal de la pelea fue la presión de Villarruel para postergar la sesión que debía tratar pliegos judiciales y el polémico proyecto de extranjerización de tierras rurales. El mensaje de la vicepresidenta que encendió la mecha expresaba una fuerte resistencia a sesionar en el contexto actual:
«¿Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial? Para vender el país. Nadie querría festejar en el Senado. Cada senador quiere festejar en su provincia con su familia. No votando una ley que es indignante por el capítulo de tierras»
Para Bullrich, estos argumentos representaron una
«catarsis general con un discurso del Opus Dei»
y un insulto directo a la administración de Javier Milei. La suspensión de la jornada parlamentaria dejó al Gobierno sin la posibilidad de aprobar el pliego del camarista Víctor Pesino, una pieza clave para el oficialismo por haber firmado el fallo que restituyó la vigencia de la reforma laboral. Pesino cumple 75 años el próximo 27 de julio —límite constitucional para ejercer la magistratura sin nuevo acuerdo— y, al ingresar el Congreso en el receso invernal, quedará al borde de la jubilación obligatoria.
El fantasma del empate y la ofensiva de Lemoine
El escenario legislativo hacia adelante se presenta sumamente complejo para la Casa Rosada. El proyecto de propiedad privada, impulsado por el ministro Federico Sturzenegger, fue postergado para el 6 de agosto. Si el oficialismo no logra consolidar los votos necesarios entre los bloques aliados, la definición de la ley podría quedar en manos de la propia Villarruel ante un eventual empate. La perspectiva genera máxima preocupación en el Ejecutivo, dado el explícito rechazo de la vicepresidenta a la iniciativa.
En paralelo, la ofensiva del núcleo duro del Gobierno contra Villarruel sumó un nuevo frente a través de las redes sociales. La diputada nacional Lilia Lemoine apuntó contra la vicepresidenta por haber respaldado en sus redes sociales el accionar de los jugadores de la Selección Argentina tras el partido con Inglaterra, donde exhibieron una bandera reivindicando la soberanía de las Islas Malvinas. Lemoine acusó a Villarruel de hacer
«populismo nazionalista»
y la responsabilizó por las posibles consecuencias y penalizaciones diplomáticas que el hecho pueda acarrear para el país.

