DeportesSociedad

Mundial 2026: una multitudinaria caravana argentina copó Atlanta antes de la semifinal contra Inglaterra

Compartir:

La Selección Argentina se juega el pase a la final del **Mundial 2026** ante Inglaterra en Atlanta, pero la marea albiceleste ya empezó a ganar su propio partido en las calles. Una multitud de entre **25.000 y 30.000 hinchas argentinos** copó el centro de la ciudad estadounidense con una ruidosa y pacífica caravana que desembocó en el imponente estadio con capacidad para más de 68.000 espectadores, repitiendo el místico ritual de aliento que caracteriza al público nacional en cada rincón del planeta.

Banderas, bombos y el pedido oficial por Malvinas

El punto de partida de la movilización fue el **Underground**, el mismo lugar que el martes por la noche albergó un banderazo que lamentablemente terminó con incidentes aislados y detenidos tras un cruce entre hinchas de San Lorenzo y Huracán. Sin embargo, la previa del trascendental partido se vivió bajo un clima de absoluta fiesta. Desde las 11:00 hora local (12:00 de Argentina), miles de fanáticos que llegaron desde Kansas City —donde se disputaron los cuartos de final— y Miami tiñeron el downtown de celeste y blanco con banderas, bombos y humo de colores.

La movilización contó con un fuerte operativo de seguridad y una particularidad política: ante el expreso pedido del Gobierno nacional de evitar provocaciones o referencias directas a las **Islas Malvinas**, los hinchas buscaron un punto medio. Al comenzar la caminata, una remera negra con las siluetas del archipiélago en color azul fue colocada estratégicamente sobre la bandera principal que encabezaba la columna de simpatizantes, manteniendo vivo el reclamo de soberanía de manera simbólica pero respetando las directivas de prevención.

¿Fútbol o algo más? La grieta tras los dichos de Scaloni

El cruce contra los ingleses reavivó inevitablemente la histórica rivalidad deportiva y geopolítica. Aunque el entrenador **Lionel Scaloni** intentó bajar los decibeles en la previa al declarar que se trataba de un partido de fútbol y nada más, la opinión de los hinchas se mostró claramente dividida.

«Solo un partido de fútbol, no más que eso».

Mientras algunos respaldaron la mesura del DT santafesino bajo la premisa de «si lo dijo Scaloni está perfecto», otros no ocultaron la carga emocional e histórica que rodea este enfrentamiento. «Inglaterra es nuestro enemigo, para el país es así», sentenció uno de los simpatizantes apostados en las inmediaciones del estadio, evidenciando que el recuerdo de 1986 y el conflicto bélico siguen latentes en el inconsciente colectivo, a pesar de los esfuerzos por circunscribir el evento al plano estrictamente deportivo.

El termómetro en las tribunas y el grito sagrado

El ingreso al estadio cerrado de Atlanta se desarrolló de manera ordenada gracias al desvío de accesos planificado por el comité de seguridad. Dentro del recinto, las cabeceras se poblaron rápidamente con los sectores más ruidosos de la hinchada nacional, mientras que en las plateas laterales se vio una convivencia pacífica de camisetas. El primer gran estallido de la tarde ocurrió durante el anuncio de las formaciones oficiales, momento en el que **Lionel Messi** se llevó la ovación más ensordecedora de la jornada.

La tensión subió al máximo durante la ceremonia de los himnos nacionales. Los miles de argentinos presentes hicieron sentir su localía saltando de manera ininterrumpida durante la ejecución del «God save the Queen» británico. Acto seguido, las estrofas del Himno Nacional Argentino, coronadas con el clásico «Oh juremos con gloria morir», retumbaron con una fuerza inédita en lo que va del certamen, dejando en claro que, para la gente, la ilusión de una nueva final mundialista está más viva que nunca.

Compartir: