Cámara Federal: el juez Martín Irurzun llega a la Corte Suprema en una carrera contrarreloj para evitar su retiro
El camarista Martín Irurzun logró llevar su reclamo ante la Corte Suprema de Justicia en una carrera desesperada contra el calendario. La Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal, integrada por los jueces Luis María Márquez y Clara Caputi, resolvió habilitar el recurso extraordinario interpuesto por el magistrado. De esta manera, el máximo tribunal del país tendrá la última palabra sobre el pedido de Irurzun para permanecer en su cargo en la estratégica Cámara Federal porteña, a pesar de estar a punto de alcanzar el límite constitucional de edad.
El caso reviste una urgencia extrema: Irurzun cumplirá 75 años el próximo sábado. Según la Constitución Nacional reformada en 1994, los magistrados deben jubilarse al alcanzar esa edad, a menos que el Poder Ejecutivo envíe su pliego al Senado y la Cámara alta brinde un nuevo acuerdo por cinco años más. Ante la falta de este trámite, el camarista solicitó una medida cautelar para frenar su desplazamiento mientras se debate la inconstitucionalidad del tope de edad, un planteo que ahora quedó en manos de la Corte.
Un tribunal clave en la mira del poder político
La Cámara Federal que integra Irurzun es un órgano de máxima relevancia institucional. Dividida en dos salas, es la encargada de revisar todas las decisiones de los jueces de primera instancia de Comodoro Py, donde se tramitan las causas por corrupción pública, lavado de dinero y narcotráfico que afectan al poder político nacional.
La definición sobre la continuidad de Irurzun se da en momentos en que el Gobierno nacional avanza con el rediseño de la estructura judicial y busca cubrir vacantes clave. En la Cámara Federal, la Casa Rosada impulsa el nombramiento de Pablo Yadarola y de Pablo Bertuzzi para la Sala I. La salida de Irurzun abriría una nueva vacante que obligaría al Consejo de la Magistratura a convocar a un nuevo concurso público, mientras que su lugar sería cubierto provisoriamente por un subrogante de la otra sala.
La encrucijada de la Corte Suprema
Con solo cuatro días hábiles por delante, el máximo tribunal enfrenta un complejo escenario administrativo y político para resolver el planteo. Irurzun solicitó formalmente que el presidente de la Corte, Horacio Rosatti, se excuse de intervenir, bajo el argumento de que fue convencional constituyente en 1994 y votó a favor de incorporar el límite de 75 años.
A esto se suma que el ministro Ricardo Lorenzetti se encuentra fuera de Buenos Aires. Ante este panorama, el vicepresidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz, es el único miembro plenamente habilitado para actuar de inmediato. Rosenkrantz deberá convocar a un sorteo extraordinario para designar a cuatro conjueces que integren el tribunal de manera transitoria y resuelvan la cautelar antes del sábado.
El debate de fondo y el precedente Schiffrin
La semana pasada, los camaristas Márquez y Caputi habían rechazado en primera instancia la cautelar de Irurzun, alineándose con el histórico fallo «Schiffrin» de 2017. En aquel precedente, la Corte Suprema convalidó la constitucionalidad del límite de 75 años establecido por la reforma constitucional de 1994.
Sin embargo, la defensa de Irurzun sostiene que el escenario jurídico cambió de manera drástica. El magistrado argumentó ante la Justicia:
La mayoría alcanzada en el precedente Schiffrin ha desaparecido con el cese en funciones del doctor Juan Carlos Maqueda.
Irurzun apuesta a que la nueva integración de la Corte modifique su criterio, recordando que en 2017 el propio Rosenkrantz votó en disidencia, sosteniendo la inconstitucionalidad del tope de edad. No obstante, al habilitar la vía extraordinaria, Márquez y Caputi aclararon que no se puede presuponer un cambio de jurisprudencia basado únicamente en especulaciones sobre la nueva composición del tribunal.

