Identidad rioplatense: Oscar Conde explica por qué el lunfardo define el habla de los argentinos
El habla cotidiana de los argentinos está atravesada por modismos, términos históricos y nuevas expresiones que mutan a la velocidad de las redes sociales. Oscar Conde, miembro de la Academia Argentina de Letras, analizó la evolución del español rioplatense y explicó cómo el lunfardo dejó de ser un dialecto marginal para convertirse en una verdadera marca de identidad nacional que une a distintas generaciones.
A lo largo de su investigación, Conde recorre la historia del voseo y el significado de palabras emblemáticas como «che» o «boludo», vocablos que hoy forman parte de la columna vertebral de la comunicación diaria en el país. Lo que en sus inicios a fines del siglo XIX y principios del siglo XX comenzó como un repertorio de términos asociados a la inmigración y a las clases populares, hoy se consolidó como un patrimonio cultural compartido por todas las clases sociales.
La evolución del habla: de la inmigración a la era digital
Lejos de quedar estancado en el tango o en el siglo pasado, el lenguaje de los argentinos continúa en constante renovación. El especialista destaca que expresiones contemporáneas como «ATR» (a todo ritmo), «buenardo» o la popular frase «fingir demencia» son muestras claras de la vitalidad de la lengua. Estos términos, impulsados en gran medida por las plataformas digitales y la cultura juvenil, se incorporan al habla cotidiana repitiendo el mismo proceso de asimilación que sufrieron las primeras palabras del lunfardo.
De esta manera, la dinámica lingüística argentina demuestra que el lunfardo no es una pieza de museo, sino un sistema abierto y flexible. La transición de términos surgidos en comunidades específicas hacia el uso generalizado reafirma el rol del lenguaje como un espacio de resistencia, creatividad y pertenencia colectiva en la sociedad actual.

