Economías regionales: Coninagro advierte que ocho actividades productivas siguen en estado crítico
Las economías regionales argentinas continúan transitando un escenario sumamente complejo y dispar. El último informe del Semáforo de Economías Regionales, elaborado mensualmente por la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), reveló que ocho de las 19 actividades productivas analizadas permanecen en rojo, evidenciando que la falta de rentabilidad se consolida como el principal escollo para los productores del interior del país.
El relevamiento, que analiza la evolución de la actividad agroindustrial, mostró una leve mejoría en comparación con el mes anterior. El dato destacado fue el comportamiento de la papa, que logró salir de la zona roja para posicionarse en el área amarilla gracias a una recuperación en los precios percibidos por los productores en origen. Sin embargo, para la gran mayoría de las producciones extrapampeanas las condiciones de competitividad y rentabilidad no experimentaron variaciones significativas.
Para determinar la situación de cada economía regional, el indicador de Coninagro evalúa de forma integral tres grandes variables: el negocio (que mide la relación directa entre precios percibidos y costos operativos), el aspecto productivo (evolución del área sembrada, stock y volumen de producción) y el mercado (desempeño de exportaciones, importaciones y consumo interno).
El mapa de la crisis: sectores en rojo y amarillo
Dentro de la categoría roja, que representa la situación de crisis más aguda, se mantienen actividades clave para la generación de empleo en las provincias: yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, maní, leche y mandioca. En la mayor parte de estos sectores, el cuello de botella se localiza en la ecuación del negocio.
“Los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades”
Por otro lado, la franja amarilla, que denota un estado de advertencia o transición con señales mixtas, quedó integrada por la actividad forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos y la papa. Según el reporte, en estos segmentos de la producción los precios no lograron acompañar el ritmo inflacionario general, la demanda interna se mostró sumamente deprimida o con escasa dinámica, y los costos de producción continuaron en niveles elevados.
“no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas”
Los pocos sectores en verde y el drama de las rachas negativas
En contraposición, solo cuatro actividades lograron sostenerse en la categoría verde de crecimiento o estabilidad: bovinos, ovinos, granos y miel. En estos rubros se observó un desempeño favorable en el componente del negocio, con precios que se ajustaron por encima del índice de inflación. No obstante, Coninagro encendió una luz de alerta para el sector de los granos debido a la fuerte suba en los precios internacionales de insumos clave, fundamentalmente los fertilizantes nitrogenados y el gasoil.
Al analizar el comportamiento histórico reciente, la vitivinicultura se posiciona como la actividad más golpeada, registrando indicadores en rojo en más del 72% de los meses relevados. El sector acumula una racha negativa de 41 meses consecutivos en zona roja (desde enero de 2023 hasta mayo de 2026), lo que expone una crisis estructural de más de tres años. Una situación similar atraviesa la yerba mate, que encadena 26 meses seguidos en rojo desde abril de 2024. En tanto, la lechería, la actividad arrocera y la citrícola acumulan un 64% de los períodos analizados bajo condiciones críticas.
Exportaciones en alza lideradas por el complejo granario
A pesar de las dificultades tranqueras adentro, el frente externo mostró números positivos. En los primeros cinco meses de 2026, las economías regionales generaron exportaciones por US$ 26.183 millones, lo que representa una suba del 21% respecto del mismo período de 2025 (cuando se registraron US$ 21.606 millones) y un incremento del 36% comparado con el promedio de la última década.
El gran dinamizador de las ventas externas fue el complejo granario (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), que concentró el 79% del total exportado con un total de US$ 20.609 millones. La soja lideró el ránking explicando el 48% de ese valor (US$ 9.914 millones), escoltada por el maíz con el 19,5% (US$ 4.011 millones) y el trigo con el 14% (US$ 2.888 millones). En segundo lugar del podio exportador se ubicó la cadena bovina con envíos por US$ 2.323 millones, seguida por la lechería con US$ 727 millones y el maní con US$ 548 millones.
En materia de crecimiento porcentual de exportaciones se destacó el arroz, que alcanzó ventas por US$ 230 millones (un 115% por encima de su promedio histórico), y la apicultura con US$ 165 millones (+87%). En la vereda opuesta, la mayor contracción externa la sufrió la actividad aviar, que exportó apenas US$ 46 millones, ubicándose un 69% por debajo de su promedio histórico para dicho lapso.

