Femicidio en Junín: «Matar a Mechi a las 7.30», el plan escrito del asesino que secuestró a su ahijada de 7 años
Un brutal femicidio conmociona a la provincia de Buenos Aires. Sebastián Daniel Bonafe (36) asesinó de un disparo a Mercedes Errapan (32) mientras dormía en su casa de la ciudad de Junín. Tras el crimen, el agresor secuestró a la hija de la víctima, una nena de 7 años de quien además era el padrino, e inició una fuga que culminó con su detención en Pergamino, luego de amenazar con degollar a la menor para evitar ser capturado.
La investigación policial y judicial reveló la frialdad y premeditación detrás del ataque. Bonafe había planificado el crimen con precisión. En una serie de cartas dirigidas a su madre, el femicida detalló minuciosamente los pasos que iba a seguir bajo la consigna «Matar a Mechi a las 7.30». Estas misivas, que ahora forman parte clave del expediente judicial, exponen no solo el ensañamiento sino también la total desatención a las medidas de protección vigentes, ya que el agresor contaba con denuncias previas por violencia de género.
Tras cometer el asesinato en Junín, Bonafe escapó con la menor de 7 años hacia la localidad de Pergamino. La alerta policial se activó de inmediato ante la desaparición de la niña y el hallazgo del cuerpo de Errapan en su vivienda. Durante el operativo de cerrojo montado por las fuerzas de seguridad, el captor se vio acorralado y llegó a amenazar con degollar a la nena si los efectivos se acercaban. Sin embargo, la rápida intervención policial permitió rescatar a la menor sana y salva y reducir al criminal. Como informó este medio Femicidio y secuestro en Junín: la carta del padrino que mató a la madre de su ahijada, el vínculo de extrema confianza por el rol de padrino de la niña facilitó el acceso del agresor a la vivienda y el posterior rapto.
Denuncias previas y fallas en la prevención
El caso vuelve a poner bajo la lupa la efectividad de las medidas de protección para víctimas de violencia de género. Errapan ya había denunciado previamente a Bonafe, lo que evidencia una vez más las dificultades estatales en el seguimiento de los agresores denunciados. La comunidad local se movilizó para exigir justicia por «Mechi» y reclamar mayor celeridad judicial ante las alertas tempranas. Bonafe permanece detenido y enfrenta cargos graves que podrían derivar en una condena a prisión perpetua.

