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Murió Ramiro Agulla: el trasfondo de «Dicen que soy aburrido» y su mirada sobre De la Rúa

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El reconocido publicista argentino Ramiro Agulla falleció este jueves a los 62 años en la ciudad de Buenos Aires. Su deceso se produjo alrededor de las 7 de la mañana, luego de haber permanecido internado durante los últimos días debido a un cuadro de neumonía que derivó en un shock séptico. Tras la confirmación de la noticia, cobraron fuerza en el debate público sus históricas intervenciones en la comunicación política, especialmente el recordado spot que elaboró para la campaña presidencial de 1999 de Fernando de la Rúa.

El origen de un hito publicitario

Aquel aviso de campaña, inmortalizado por la frase «Dicen que soy aburrido», se convirtió en una de las piezas más icónicas y discutidas de la historia política argentina. En una entrevista brindada en 2022 al canal LN+, Agulla había revelado los detalles detrás de esa producción, que significó su debut absoluto en el diseño de campañas presidenciales. El creativo explicó que decidió involucrarse en ese proyecto porque le atraía la idea de «la alternancia» en el poder.

Según relató el propio publicista, el concepto central del spot no surgió de un laboratorio de ideas, sino de una chicana de la oposición peronista. Eduardo Duhalde, entonces rival de De la Rúa en la contienda, había declarado públicamente: «Imagínense un domingo de lluvia aburrido con De la Rúa presidente». Agulla vio allí una oportunidad única: «Duhalde me la dejó picando», recordó.

La respuesta fue un texto directo que confrontaba de manera deliberada con la frivolidad asociada al menemismo:

Dicen que soy aburrido. ¿Será que no manejo Ferraris? ¿Será para quienes se divierten mientras hay pobreza? ¿Será para quienes se divierten mientras hay desocupación? ¿Para quiénes se divierten con la impunidad? ¿Aburrido? ¿Y divertida es la desigualdad de la justicia? ¿Es divertido que nos asalten y nos maten en las calles? Viene una Argentina distinta: la Argentina del respeto, la de las reglas claras, la de la dignidad, la del trabajo; que va a educar a nuestros hijos, que va a proteger a la familia. Y al que le aburra, que se vaya. No quiero un pueblo sufriendo mientras algunos pocos se divierten. Quiero un país alegre, quiero un pueblo feliz.

La autocrítica y el descargo por el final de la Alianza

A pesar del éxito inicial de la campaña, que culminó con el triunfo electoral de la Alianza, el trágico desenlace del gobierno de De la Rúa en diciembre de 2001 dejó una sombra sobre el trabajo de Agulla. El publicista reconoció que, con el paso de los años, debió enfrentar duros cuestionamientos por haber construido la imagen de un candidato que terminó abandonando el poder en medio de una crisis sin precedentes.

«De la Rúa fue mi primera incursión y bueno… salió mal…», admitió el creativo en aquella entrevista. Frente a las críticas recurrentes sobre si no había advertido las limitaciones del dirigente radical, Agulla se defendió con crudeza: «Siempre me preguntaban: ‘¿Pero cómo no te pudiste dar cuenta? ¿Cómo no te pudiste dar cuenta que era un inútil?’. Claro, nadie te cuenta desde afuera lo que está vendiendo. Yo en ese comercial no sabía que era un inútil».

Una trayectoria marcada por la audacia

La carrera de Ramiro Agulla trascendió ampliamente aquel spot de 1999. Sus primeros pasos en el ámbito publicitario los dio en la agencia León Chocrón, para luego consolidarse en Young & Rubicam. Tiempo después, fundó junto a su socio Carlos Baccetti la mítica firma Agulla & Baccetti, una de las agencias más disruptivas y premiadas de la década de los noventa en la región.

Además de su trabajo comercial, Agulla se consolidó como un consultor político codiciado. A lo largo de su trayectoria, asesoró a figuras de diversas extracciones como Carlos Menem, Francisco de Narváez y distintos sectores del peronismo de Córdoba. Su experiencia también lo llevó a cruzar fronteras, participando activamente en campañas electorales en México, Chile y Estados Unidos.

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