Coronel Pringles: la joya del sur bonaerense con la impronta de Salamone, olivares y viñas inéditas
En el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, Coronel Pringles emerge como un destino que conjuga historia, arquitectura monumental y una apuesta productiva innovadora. La localidad, cuyo nombre rinde homenaje a un valiente coronel puntano, se destaca por la imponente obra del ingeniero y arquitecto Francisco Salamone, quien dejó su sello en edificios públicos, plazas y cementerios entre 1936 y 1940.
Al ingresar a Coronel Pringles por la avenida 25 de Mayo, el visitante se topa de inmediato con el edificio de la Municipalidad, construido en 1936 y coronado por una torre de 38 metros. Esta joya arquitectónica se erige junto a la plaza Pascual Pringles, cuyo diseño integral, desde bancos y faroles hasta fuentes y pérgolas, también lleva la firma de Salamone. Su legado se extiende al antiguo matadero local, con su característica forma de cuchilla, y a una cruz que preside el pasillo central del cementerio municipal.
El legado arquitectónico de Francisco Salamone
Francisco Salamone, una figura fundamental en la arquitectura pública bonaerense, fue un ingeniero y arquitecto italiano que desarrolló un prolífico trabajo entre 1936 y 1940. Por encargo del entonces gobernador Manuel Fresco, diseñó más de 60 edificios en diversas localidades como Balcarce, Saldungaray, Laprida, Guaminí, Tornquist y Rauch. Sus construcciones, que abarcan municipalidades, mataderos, cementerios y plazas, se caracterizan por su gran escala y la fusión del art decó con el racionalismo, transformando los paisajes urbanos con torres altísimas, pórticos geométricos y figuras de hormigón imponentes.
La historia de Coronel Pringles, partido creado en 1882 a partir de una escisión de Tres Arroyos, se entrelaza con la donación de terrenos de vecinos como Palmiro Milani para la estación de tren. Según Mariela Strazzere, a cargo del área de Turismo local, los primeros edificios datan de 1890, incluyendo la actual Casa de Cultura (antigua intendencia) y la parroquia Santa Rosa de Lima, ubicada frente a la plaza principal. Un hito que perdura es el Almacén Colón, conocido como “lo de Alfano”, que desde principios del siglo pasado sigue ofreciendo una variada mercadería y un célebre maní.
Aunque otrora fue la “capital de los lanares”, la producción ganadera local se ha reorientado hacia la agricultura, con el trigo y el maíz como cultivos predominantes. La ciudad es atravesada por el arroyo Pillahuincó, que alimenta el balneario municipal. Entre los puntos de encuentro, además del monumento a Pringles, conocido como “el caballito”, se destacan la rambla y los clubes Almaceneros, Divisorio y Alem.
Vinos y aceites de oliva: la apuesta productiva
A pocos kilómetros del centro, en el cordón de Pillahuincó y como parte de la serranía de la Ventana, se desarrolla una incipiente pero prometedora actividad vitivinícola. En la estancia La Catalina, Martín Abenel elabora los vinos Sante Vins, en sociedad con Carlos María Bertola y Mónica, propietarios de la bodega Myl Colores y pioneros en espumantes. Su iniciativa se enmarca en la “vitivinicultura heroica”, desafiando una región no tradicional para esta producción.
“Producimos muy buen Pinot Noir, Chardonnay y Tannat, además de Malbec, que se adapta a todos los terruños”, asegura Martín Abenel, quien destaca la latitud 38 Sur como un factor clave, comparable con zonas vitivinícolas de General Roca y San Patricio del Chañar.
Otro emprendimiento destacado se encuentra a 45 kilómetros de la ciudad, cerca de la RP 51. Se trata de Olivares La Loma, un proyecto de Emilse Galduroz y Osvaldo Fernández. Esta pareja, que se conoció en Sierra de la Ventana, decidió apostar por el cultivo de olivos tras heredar un campo. Comenzaron en 2015 con 600 plantas y dos años después sumaron 500 más, de las variedades arbequina y picual, distribuidas en dos hectáreas. Las aceitunas son procesadas en Cabildo, y el emprendimiento ofrece un aceite de oliva extra virgen de alta calidad.
“El aceite de oliva es el petróleo de la Edad Antigua. Desde España abastecían a todo el Imperio romano”, comenta Osvaldo Fernández, quien también aconseja una cucharada sopera en ayunas para bajar el colesterol.
Coronel Pringles, con su rica historia plasmada en piedra por Salamone y su visión de futuro en la producción agroindustrial de alta gama, se consolida como un punto de interés en el circuito turístico y productivo del sur bonaerense.

