Política

Diego Santilli asume como Jefe de Gabinete con el respaldo de Karina Milei

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Diego Santilli, exlegislador de Pro, asumió como Jefe de Gabinete con el respaldo explícito de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Este nombramiento representa un giro significativo en el mapa político libertario, marcando un distanciamiento de la figura de Santiago Caputo, quien en el pasado lo prefería como aliado externo y ahora valora su «talento para la negociación» y su conocimiento de la política, considerándolo superior a Federico Adorni.

La designación de Santilli se produce en un momento crucial para el Gobierno, que busca no solo dejar atrás el reciente «escándalo Adorni», sino también impulsar una serie de proyectos pendientes de cara a la campaña de 2027. La reforma electoral emerge como una prioridad inmediata en esta nueva etapa.

Cambio de rumbo y respaldo del establishment

La llegada de Santilli a un puesto decisivo es el resultado de una «parábola corta y pronunciada» que refleja los sobresaltos y la evolución del Gobierno. Desde la derrota en las legislativas bonaerenses del 7 de septiembre, pasando por la campaña nacional, la corrida cambiaria y las denuncias contra José Luis Espert que llevaron a Santilli a reemplazarlo como candidato, hasta el triunfo que lo encumbró a su posición actual.

En el establishment económico, la designación fue recibida con optimismo. «Es un tipo que entiende todo y que el sistema quiere cuidar», afirmaron desde una empresa de servicios públicos, destacando su perfil conciliador. Sin embargo, esta elección no implica un cambio en el estilo de los Milei. El Presidente interpreta la designación como un signo de fortaleza y se descarta cualquier delegación o resignación de poder. La reciente reunión de Karina Milei con diputados y senadores, por ejemplo, se interpretó como un mensaje claro sobre la centralización de la estrategia legislativa desde la Casa Rosada, incluso para figuras como Patricia Bullrich.

Relación con Pro y el factor transparencia

La relación con Pro, partido al que Santilli sigue perteneciendo, se mantiene en un punto de indefinición. El partido no ha resuelto si tendrá un candidato presidencial propio en 2027, ni si este sería Mauricio Macri. Gran parte de los libertarios descartan al expresidente, con Santiago Caputo convencido de que el electorado buscará «nombres nuevos» en la próxima contienda, dejando fuera a figuras como Macri y Cristina Kirchner.

Macri, por su parte, aún no ha resuelto su futuro político. En su entorno, si bien reconocen que no está en condiciones de ganar, sí ven un «espacio electoral vacante» desde el cual podría negociar armados territoriales, especialmente en la provincia y la ciudad de Buenos Aires. Una reciente encuesta cualitativa de la consultora TresPuntoCero de Shila Vilker, que analiza nubes de palabras, muestra similitudes en la percepción de candidatos de todo el espectro. Curiosamente, los votantes de Patricia Bullrich en 2023 son «más benévolos» al describir a Milei que los votantes de La Libertad Avanza al referirse a Macri.

En este escenario, el «factor transparencia» comienza a incidir de manera nítida. Más allá de la paciencia que una parte del electorado le ha tenido al ajuste, el Gobierno y los libertarios buscan contrastar la causa judicial de Adorni con situaciones como las «valijas de la casa de Insaurralde en San Vicente». La difusión de grabaciones de Jesica Cirio, por ejemplo, es vista como un elemento que podría «distraer la atención de asuntos más gravosos» como causas de coimas o compras de dólares del Banco Central.

La trama detrás de la difusión de los videos de Cirio, con versiones que van desde el exmarido Elías Piccirillo hasta el exsocio Martín Migueles, y un supuesto precio de 300.000 dólares, expone la urgencia generada por el fin de la brecha cambiaria y el daño a un sistema que se mantenía en «absoluta tranquilidad» desde la renuncia de Insaurralde a la Jefatura de Gabinete de Kicillof en septiembre de 2023.

Aunque la discusión sobre estos hechos se mantenga en el ámbito judicial o mediático, no se considera suficiente para generar un «rechazo abrumador al pasado». Esto, según el análisis, solo podría lograrse con un «repunte significativo de la economía», un asunto que sigue pendiente. Por ahora, el Gobierno ofrece «equilibrio fiscal, caída en la inflación y el riesgo país y el orden en las calles». A pesar de escándalos, «torpezas políticas y un discurso presidencial agresivo», una parte importante de la sociedad le ha brindado a Milei «más contemplación que a otros». La última encuesta de AtlasIntel Bloomberg reveló un nuevo repunte en la imagen del Presidente, quien aprueba el 39,7% de los consultados, un umbral que los libertarios consideran para una primera vuelta, convencidos de que «el sistema sabe que siempre se puede estar peor».

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