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Colbo: la fábrica mendocina de vajilla gourmet con alma roja que renació tras tres décadas

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La icónica marca de vajilla Colbo, creada por la pionera del diseño latinoamericano Colette Boccara, ha vuelto a la vida en Mendoza casi tres décadas después de su cierre. Matías Jannello, hijo de la fundadora, y Martín Endrizzi son los artífices de esta recuperación, que combina la tradición del gres rojo de la precordillera con tecnología moderna y un enfoque en el mercado gourmet.

El resurgimiento de Colbo se gestó en 2006, cuando el investigador Wustavo Quiroga contactó a Matías Jannello en San Rafael, buscando 자료 sobre su madre. Este encuentro revivió el legado de una marca que funcionó entre 1954 y 1983, caracterizada por su impronta formal, el uso de formas puras —especialmente el triángulo— y el distintivo gres rojo local.

De un taller familiar a la exportación global

Los orígenes de Colbo se remontan al fondo de la casa familiar de Colette Boccara en la Ciudad de Mendoza. Allí, en un espacio de experimentación entre arte, diseño y tecnología, se crearon no solo las cerámicas utilitarias, sino también variantes de las míticas sillas W y muebles infantiles proyectados por el arquitecto César Jannello, padre de Matías.

El éxito de la vajilla de gres rojo, proveniente de la precordillera, llevó a Colbo a crecer y trasladarse a un espacio más grande en Guaymallén. Sin embargo, en la década de 1980, la compleja situación sociopolítica y económica del país forzó su quiebra. Tras el fallecimiento de Colette Boccara en 2005 y un proceso de sucesión, Matías Jannello logró recuperar la patente industrial de la marca en 2007, asociándose con Martín Endrizzi para relanzar el proyecto.

Actualmente, el taller de Colbo en Bermejo opera con tecnología industrial propia, realizando dos extracciones anuales de arcilla, que luego es molida y filtrada. “Nosotros hacemos el proceso completo: desde ir a buscar el material hasta despachar la mercadería terminada”, explican sus dueños, destacando un proceso donde el 15% está tecnificado y el resto es artesanal. Cada pieza lleva inscripto el mes, año, número de operario y código del producto, un sello de su producción cuidada y consciente.

El legado de Colette Boccara: diseño y vanguardia

Colette Boccara, nacida en París en 1921 y arquitecta egresada de la UBA en 1945, fue una figura adelantada a su tiempo. Tras instalarse en Mendoza en 1948, perfeccionó sus conocimientos en cerámica y, ya separada de César Jannello, consolidó Colbo como una empresa artesanal de vajilla de diseño en 1957. “Colette fue una mujer especial, autónoma y libre, carente de prejuicios comunes en la época”, recupera la arquitecta Silvia Cirvini en una publicación del Conicet, aludiendo a su estilo de vida y su búsqueda de arcillas en la precordillera en un jeep.

Los diseños de Colbo, concebidos hace 70 años, “se siguen percibiendo como actuales, como pasa con los clásicos. Hay una cuestión de austeridad, racionalidad, eficiencia y valor que hace que nuestra vajilla no sea solo una moda”, afirma Martín Endrizzi. El material, gres rojo esmaltado solo por dentro, le otorga una identidad visual que perdura.

La marca ha recibido reconocimientos como el Sello de Buen Diseño Argentino (2011) y el Gran Premio en la Bienal Iberoamericana de Diseño (2012). Además, sus productos se exhiben y venden en las tiendas del Malba y del MoMA de Nueva York y Tokio, y se exportan a España, Suiza, Bélgica, Alemania y Francia. Colbo también fue parte del programa Conexión arteba 2026, celebrado en Mendoza en abril.

La vajilla gourmet que conquista el mercado

Desde su reapertura, Colbo ha logrado una presencia creciente en la alta gastronomía, equipando cocinas de restaurantes, hoteles y bodegas de lujo. La resistencia, el equilibrio y la estética de sus productos —platos, dips y cuencos modernos y coloridos— los hacen ideales para el usuario gourmet, tanto profesional como aficionado. Restaurantes destacados de Buenos Aires como Rosa Negra, Tanta, La Mar, Fogón Asado, Unido Nordelta y Brutal utilizan sus piezas.

Martín Endrizzi, técnico químico y diseñador industrial, se unió a Matías Jannello en 2007. Juntos, participaron en la Incubadora de Empresas de la UNCuyo, buscando mantener la esencia de los diseños de Colette e incorporar nuevos procesos como el prensado. La intervención humana y la singularidad de cada producto siguen siendo el alma del proyecto.

Recientemente, lanzaron una línea de tazas y platos para cafeterías de especialidad, y garantizan la continuidad de sus modelos y colores. “Si se te rompe un cuenco azul, en dos años vas a encontrar reposición del mismo modelo. Lo mismo si buscás un plato que heredaste de tu abuela”, asegura Endrizzi. A sus 78 años, Matías Jannello desea que Colbo sostenga su legado en el tiempo y que se valore el aporte cultural e identitario de empresas como la suya a la industria argentina.

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