Inseguridad en La Matanza: intentaron matar a una mujer en la “esquina de los robos” de Villa Madero
Un violento intento de asalto a una mujer en Villa Madero, La Matanza, volvió a encender las alarmas sobre la creciente inseguridad en el cruce de Blanco Encalada y Camino de la Virgen, conocido por los vecinos como “la esquina de los robos”. El episodio, grabado por la cámara de otro vehículo, muestra cómo un ladrón en bicicleta atacó a una conductora, intentó violentar su puerta y le apuntó a la cabeza con un arma, sin que hasta el momento haya detenidos.
El hecho ocurrió el martes a las 13:40, casi a la misma hora en que otra conductora, minutos antes, había logrado escapar de un asalto similar en el mismo lugar, según registró su propia cámara de auto. En este último caso, la víctima se detuvo en el semáforo cuando fue sorprendida por el delincuente. El atacante arrojó su bicicleta, se paró frente al coche y, ante la resistencia y los gritos de la mujer, extrajo una pistola y la apuntó directamente a la cabeza.
Durante 35 segundos, la vida de la conductora estuvo en peligro. La escena, a plena luz del día y ante la vista de otros automovilistas y vecinos en la parada de colectivos, muestra cómo el conductor de un Renault Sandero gris y una pareja en moto lograron huir justo cuando el semáforo se puso en verde, mientras la mujer forcejeaba con el asaltante. A pesar de que el rostro del ladrón quedó nítidamente registrado por la cámara, la policía bonaerense aún no informó sobre su detención.
Las promesas de seguridad y el abandono de los puestos de vigilancia
La “esquina de los robos” no es un problema nuevo. En 2020, tras el reclamo de vecinos por el ataque a Diego Giménez, herido de bala mientras fumigaba en plena pandemia de Covid-19, el entonces ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, ordenó la instalación de tres mangrullos de vigilancia en la zona. Estos puestos se ubicaron estratégicamente en la colectora de la avenida General Paz, el Camino de la Virgen y Rivera, y la colectora y Blanco Encalada, marcando los ingresos a los barrios 2 de Abril y Domingo Millán.
Berni, quien en aquel momento recorrió los barrios y prometió el fin del “negocio a los narcotraficantes”, cumplió su promesa de instalar las torres. Sin embargo, la efectividad de esta medida fue efímera. Una recorrida realizada por LA NACION a principios de marzo pasado reveló que los mangrullos estaban rodeados de basura y solo uno de ellos tenía un efectivo policial, mientras que los otros dos se encontraban sin personal.
Los vecinos informaron que, al día de ayer, la torre de vigilancia en el ingreso al barrio Domingo Millán ya no estaba, y las otras dos seguían sin policías ni signos de funcionamiento. Además de la basura, al costado de uno de los mangrullos se observaba la silueta quemada de lo que alguna vez fue un utilitario, indicando que las adyacencias de estos puestos de seguridad se han convertido en un lugar para el descarte de vehículos robados, en una clara muestra del abandono y la falta de control en la zona.
“Anoche esto parecía Sinaloa”
“Acá se les acabó el negocio a los narcotraficantes”
Las palabras de Berni en 2020, comparando la zona con la región mexicana conocida por el narcotráfico y prometiendo el fin de la impunidad, contrastan fuertemente con la realidad actual, donde la falta de seguridad persiste y los vecinos continúan siendo víctimas de la delincuencia a plena luz del día.

