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Renovación en Gabinete: Milei, el presidente que más jefes de Gabinete echó en tiempo récord

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Diego Santilli se convirtió este martes en el 24° jefe de Gabinete desde la reforma constitucional de 1994, un cargo que, según un informe de la Universidad Austral, se ha devaluado drásticamente y ha alcanzado nuevos niveles de precariedad durante la presidencia de Javier Milei. El mandatario libertario ostenta las dos peores marcas de permanencia para un ministro coordinador en los últimos 31 años: Nicolás Posse duró apenas 169 días y Manuel Adorni lo superó levemente con 235 días en el cargo.

«La presidencia de Javier Milei estableció una serie de récords que profundizan la tendencia de precariedad y devaluación institucional de la Jefatura de Gabinete de Ministros», afirma Marcelo Bermolén, director del Observatorio de la Calidad Institucional de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral. El estudio destaca que, al designar a Santilli, Milei se convierte en el presidente que más veces ha renovado este cargo, con cuatro jefes de Gabinete en solo dos años y medio de mandato, superando así los tres ministros coordinadores que tuvieron Cristina Kirchner y Alberto Fernández en sus respectivas gestiones.

La duración de los jefes de Gabinete bajo la administración de Milei es incluso menor que la registrada durante la «corta y traumática experiencia presidencial de Fernando De La Rúa», donde Rodolfo Terragno ocupó el cargo durante 301 días y Cristián Colombo, 440 días. La salida de Adorni es interpretada como un síntoma más de esta «tendencia declinante» en la estabilidad del puesto.

Un cargo que perdió brillo y peso real

El informe de la Universidad Austral enfatiza que la figura del jefe de Gabinete ha perdido «brillo, prestigio y peso real». Lo que la reforma de 1994 concibió como un «primus inter pares» o un «súper ministro» en un sistema semiparlamentario, se ha transformado en la práctica en «un ministro coordinador devaluado y un subordinado de confianza del Presidente».

Su pretendido rol de instituto de una democracia semiparlamentaria, con superioridad sobre sus pares, manejo pleno del gobierno y moción de censura por parte del Congreso, es en la práctica una utopía, más allá de los deseos de los convencionales constituyentes autores de la reforma de 1994.

Así lo explica Bermolén en el estudio, señalando que este desgaste se profundizó durante la presidencia de Milei y que «el caso Adorni acentuó» esa tendencia. El director del Observatorio también advierte sobre la «práctica no sana» de que un Jefe de Gabinete ostente otros roles, como vocero o director de empresas estatales. «La política se ha encargado de trastocar el espíritu original de la Constitución de 1994, vaciando de poder real a una institución que hoy funciona más como una delegación de tareas burocráticas del sistema hiperpresidencialista argentino», subraya el informe.

Precedentes y la tendencia a la baja

Desde la creación del cargo en 1994 con Eduardo Bauzá bajo la presidencia de Carlos Menem, hubo 23 ministros coordinadores a lo largo de doce mandatos presidenciales. El informe destaca que, excluyendo el interregno de 2001, Nicolás Posse fue el jefe de Gabinete de un presidente con mandato constitucional que menos tiempo duró (169 días). En el otro extremo, Alberto Fernández fue el que más tiempo acumuló, con 1886 días entre las presidencias de Néstor Kirchner (1660 días) y Cristina Kirchner (226 días), siendo además el único jefe de Gabinete en llegar a la Presidencia.

El estudio también resalta que, hasta el momento, ninguna mujer ha ocupado este rol. «Los 12 presidentes a lo largo de casi 31 años de funcionamiento de la Jefatura de Gabinete de Ministros, muchos de ellos que abogan (o han abogado) por la igualdad de género y el cupo femenino en la función pública, no hallaron idónea a una mujer para ejercer el cargo y promover su designación», puntualiza Bermolén.

Solo dos jefes de Gabinete iniciaron y concluyeron el mandato presidencial: Alberto Fernández con Néstor Kirchner (1660 días) y Marcos Peña con Mauricio Macri (1461 días). El estudio marca un quiebre a partir de Peña: «Desde que Marcos Peña completara sus cuatro años en ese rol durante la presidencia de Mauricio Macri, la permanencia en dicha función de los sucesivos jefes de gabinete ha ido en constante descenso». Este declive incluye a Santiago Cafiero (650 días), Juan Manzur (513 días) y Agustín Rossi (298 días) durante la presidencia de Alberto Fernández, y se acentuó con Nicolás Posse (169 días) y Manuel Adorni (235 días) bajo la gestión de Milei.

El promedio de duración de un jefe de Gabinete en funciones, excluyendo los mandatos derivados de la crisis de 2001, es de 565 días. Solo seis ministros coordinadores superaron este promedio: Alberto Fernández, Marcos Peña, Jorge Rodríguez, Aníbal Fernández, Juan Manuel Abal Medina y Santiago Cafiero.

Obligaciones constitucionales y el rol actual

El informe también aborda el escaso cumplimiento de la obligación constitucional de los jefes de Gabinete de concurrir al Congreso al menos una vez por mes para informar sobre la marcha del gobierno. Marcos Peña fue el más cumplidor, mientras que Juan Manzur, Rodolfo Terragno, Juan Manuel Abal Medina, Sergio Massa y Chrystian Colombo se encuentran entre los mayores infractores, según datos de Chequeado. En este contexto, Posse y Adorni solo acudieron al Congreso una vez cada uno.

Entre sus conclusiones, el estudio de la Austral señala que la Jefatura de Gabinete, en la práctica, es «un ministerio más, cuyo mayor poder se encuentra en la administración de los recursos y la reasignación de las partidas presupuestarias y en la absorción de múltiples tareas burocráticas que con anterioridad recaían en la figura del Presidente». En el sistema hiperpresidencialista argentino, el Presidente sigue concentrando el poder, y el Jefe de Gabinete no es más que «un ministro coordinador al mismo nivel del resto de los ministros, aunque tiene competencias específicas en materia de presupuesto, decretos de necesidad y urgencia, legislación delegada y veto parcial. En su relación con el Presidente es un subordinado de confianza».

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