Espectáculos

Baglietto y Vitale: 35 años de sociedad artística y un disco para celebrar el amor sin prejuicios

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Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale celebran 35 años de una sociedad artística prolífica y sin conflictos, marcando sus “Bodas de Coral” con el lanzamiento de un nuevo disco y una gira que los llevará por distintos escenarios del país. Esta dupla icónica de la música argentina, que se forjó en la efervescencia de la primavera democrática, reflexiona sobre la evolución de su repertorio, la convivencia profesional y la conexión única con su público.

El rosarino Baglietto, de 70 años, y el bonaerense Vitale, de 64, se encuentran en un momento de plena madurez creativa, que los lleva a explorar nuevas sonoridades y a revisitar géneros que en sus inicios miraban “de costado”. La clave de su permanencia, afirman, reside en la ausencia de egos y la profunda valoración mutua.

“Bodas de Coral”: un giro hacia el romanticismo

El flamante disco, también titulado Bodas de Coral, representa una apuesta por el repertorio tradicionalista y la canción romántica, un camino que sorprendió incluso a sus propios intérpretes. Incluye clásicos como “Penumbras” de Sandro y “Cartas amarillas” de Nino Bravo, así como obras de Alejandro Sanz, Pablo Milanés y Joan Manuel Serrat.

Vitale explica la elección: “No queríamos hacer boleros, sino canciones de amor”. Por su parte, Baglietto reconoce un cambio de perspectiva con el tiempo:

“Algunas de esas canciones, en su momento, las mirábamos de costado. Nos sentíamos rockeros, entonces Leonardo Favio, Nino Bravo o Sandro no iban con nuestro ADN. No era lo que elegíamos, pero, a la vejez viruela, nos pegó.”

Esta apertura no es nueva. En 2018, el dúo ya había realizado un homenaje a la música beat, donde Baglietto interpretó “Ella ya me olvidó” de Leonardo Favio, una experiencia que califican de “hermosa” a pesar de las reticencias iniciales. La edad, según Vitale, los ha vuelto “menos extremistas”, permitiéndoles abordar un repertorio más amplio y diverso.

La gira de Bodas de Coral ya comenzó en Villa Devoto y tiene paradas confirmadas en Morón, Canning, Pilar, San Isidro y Quilmes, con un gran show en el Auditorio de Belgrano en agosto. La propuesta busca mantener la intimidad que los caracteriza, prefiriendo espacios pequeños y medianos que dialoguen mejor con la profundidad de sus interpretaciones.

Una sociedad nacida en la democracia

La conexión entre Baglietto y Vitale se remonta a 1978, en plena dictadura militar, cuando se conocieron a través del movimiento de Músicos Independientes Asociados (MIA). Sin embargo, fue en 1986 cuando Baglietto propuso formalmente trabajar juntos, y en 1989, tras desechar la idea inicial de un disco para niños, lanzaron Postales de este lado del mundo.

Este primer álbum marcó la esencia del dúo: la reinterpretación de materiales existentes.

“Siempre pensamos que nuestro aporte se daba en lo interpretativo; Juan desde su maravillosa voz y gran cantante que hace brillar a las canciones de una manera especial y, en mi caso, desde la producción musical”, remarca Vitale.

La “primavera democrática” de los años 80 fue un catalizador para su proyecto. Baglietto rememora: “Había que sacarse mordazas y volver a ocupar los espacios, era un aire fresco hermoso”. Ambos fueron figuras recurrentes en festivales callejeros y ciclos televisivos de la época, como los conducidos por Juan Alberto Badía.

A lo largo de su carrera, el dúo tuvo una pausa hasta 2001, pero ambos artistas consideran que la amistad y el contacto nunca se interrumpieron, lo que facilitó el reencuentro. Esta capacidad de mantener sus carreras individuales mientras consolidaban una “marca” compartida es uno de los pilares de su éxito.

El pulso social y la intimidad con el público

La música de Baglietto y Vitale no es ajena al contexto social. En sus shows actuales, han decidido reincorporar “Mienten”, una canción de Roque Narvaja que ya habían tocado en épocas de crisis, como en 2001.

“Cuando dejamos de hacerla, estábamos convencidos de que no nos estaban mintiendo, ahora, en cambio, creemos que sí”, confiesa Baglietto, evidenciando cómo las tragedias cíclicas del país impactan en su arte.

Su público, mayormente de su misma generación, valora esta autenticidad.

“Nos hemos ido poniendo viejos junto con la gente”, bromea Baglietto, mientras Vitale agrega: “Hay algo generacional que nos une con el público, esa camada que tenía veintipico en los ochenta y que nos acompañamos hasta hoy”.

Lejos de la fama desmedida, se definen como “conocidos”, no “famosos”.

“Somos gente terrenal, vamos al supermercado y nos sacamos fotos con el carnicero. No somos artistas intocables”, asegura Baglietto, una postura que refuerza la cercanía con sus seguidores.

La convivencia artística de 35 años se basa en el respeto y la admiración mutua. “Acá no hay competencia, pero sí mucha valoración del otro”, explica Baglietto. Vitale complementa: “El manejo de los egos es fundamental, conocemos el espacio de cada uno y disfrutamos mucho”. Esta química se traduce en un proceso creativo fluido, donde Vitale suele proponer el repertorio y Baglietto aporta su voz y visión.

Sobre las nuevas generaciones de artistas, como Cazzu, Paco Amoroso, Catriel, Wos o Milo J, ambos demuestran una actitud abierta y respetuosa. “A quienes mencionás hacen cosas muy valorables, se trata de gente talentosa. Nosotros creemos en los hechos artísticos y todos ellos los generan”, afirma Baglietto. Vitale va más allá:

“Nunca hacer arte es una falta de respeto, siempre es bienvenido. No consideramos que haya música ‘buena’ o ‘mala’, es muy bestial catalogar así. En cambio, hay gente ‘buena’ y gente ‘de mierd…’. Quizás, la música que te puede parecer ‘mala’ hace feliz a mucha gente.”

En cuanto a Lali Espósito, la definen como “súper respetable”, “muy activa” y con “conciencia social”.

Legado y futuro

A la hora de definir su aporte a la música argentina, Baglietto destaca: “Con algunas de nuestras versiones de tangos logramos acercar a un público más joven al género y, por otro lado, generamos algunas cosas de interpretación y un ambiente más acorde a lo que pensó el poeta”. Vitale coincide en la búsqueda de “darle una intimidad diferente a lo que hacemos. Logramos algo pasional y personal”.

Con sus “Bodas de Coral” recién celebradas, la mirada ya está puesta en el futuro. Si bien Baglietto anhela simplemente “seguir disfrutando de lo que hacemos”, Vitale fantasea con un posible musical o un espectáculo multimedia para celebrar las cuatro décadas de la dupla. “¿Por qué, no?”, se pregunta, dejando abierta la puerta a nuevas aventuras musicales.

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