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Mundial 2026: La Scaloneta se potencia y ya está en octavos con un Messi imparable

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La Selección Argentina de Lionel Scaloni, conocida como La Scaloneta, logró una contundente victoria 2-0 sobre Austria en Dallas, Estados Unidos, asegurando su clasificación a los octavos de final del Mundial 2026. Este resultado no solo demuestra el poderío del equipo, sino que también envía un claro mensaje al fútbol europeo, que a menudo se percibe en un nivel superior.

El equipo albiceleste, que ya se consolidó como la mejor versión histórica de la Selección tras la Copa América 2024, ratificó la identidad construida a lo largo de 98 partidos en este ciclo. La victoria no solo garantiza el pase a la siguiente fase, sino que también lo posiciona como ganador del grupo J, a la espera del resultado entre Jordania y Argelia.

El «upgrade» de la Scaloneta: nuevos recursos y la magia de Messi

El propio Lionel Scaloni había anticipado un «upgrade» respecto a la Selección campeona del mundo en Qatar 2022. Una de las claves de esta evolución es la incorporación de Thiago Almada, quien aporta un desequilibrio fundamental por la izquierda, similar a lo que Ángel Di María ofrecía por la derecha. Fue precisamente Almada quien destrabó el marcador ante Austria, con una jugada que, sin necesidad de tocar el balón, generó el engaño en la defensa rival, permitiendo a Lionel Messi definir con su habitual maestría.

La percepción del cuerpo técnico es una característica distintiva de Scaloni. A pesar de los cuestionamientos iniciales en redes sociales por la inclusión de Facundo Medina en la lista final de 26 jugadores, el defensor surgido en Villa Fiorito demostró su valía en la cancha. Tras un correcto debut mundialista contra Argelia, Medina fue la figura ante Austria, incluso aportando la asistencia para el primer gol de Messi. Esta jugada, una «obra maestra» de La Scaloneta, se tejió por la derecha y se definió por la izquierda, con la «Pulga» como director de orquesta, mostrando la versatilidad y el entendimiento colectivo del equipo.

Posesión, presión y equilibrio en el mediocampo

Aunque Scaloni advierte que «las estadísticas al final son bastante engañosas», la Selección Argentina va a contramano de esa afirmación. El equipo prioriza la posesión del balón y la asociación de pases, con un total de 561 pases y un 50% de posesión contra el 43% del rival, desestimando el vértigo y la verticalidad que proponen otros equipos. Enzo Fernández, figura clave en el mediocampo, había adelantado la estrategia:

Para nosotros es importante manejar el balón, nos gusta el juego de posesión. Debemos sumar pases para que Leo (Messi) pueda recibir libre y para que haga la magia que hace siempre.

Fernández, apodado «Gardelito», fue el amo y señor del mediocampo, combinando juego y recuperación. Su complemento con Alexis Mac Allister funcionó mejor que en el partido anterior. Aunque Rodrigo De Paul no tuvo su actuación más destacada, su presencia es fundamental para el equilibrio que Scaloni busca. En defensa, la dupla central conformada por Cuti Romero (que salió con molestias y fue reemplazado por Nicolás Otamendi) y Lisandro Martínez se mostró como un verdadero «fuerte medieval». Los laterales Nahuel Molina y Medina fueron cruciales en los duelos defensivos, conteniendo los ataques de una Austria que intentó generar peligro por el lado derecho de la defensa argentina.

En la delantera, Lautaro Martínez, aunque aún no convirtió en Mundiales, se sacrificó defensivamente por el equipo y generó el penal que derivó en el segundo gol de Messi. La Scaloneta sigue invicta ante los equipos europeos, un dato que invita a la reflexión: ¿no será momento de que ellos le teman a Argentina?

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