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Enrique Macaya Márquez: el viaje interminable del periodista que cubrió 18 Mundiales

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DALLAS (Enviado especial).- El periodismo deportivo argentino tiene un nombre ineludible: Enrique Macaya Márquez. Con 91 años, este ícono se alista para sumar otro hito a su inigualable trayectoria, cubriendo su 18ª Copa del Mundo. Un récord que lo convierte en un testigo privilegiado de la historia del fútbol moderno, desde el debut de Pelé hasta la consagración de Lionel Messi.

Su primera aventura mundialista fue en Suecia 1958, cuando Brasil aún no conocía la gloria y la televisión a color era una fantasía. Desde entonces, vio el ascenso de la Verdeamarela, el único título de Inglaterra, la mítica Naranja Mecánica de Johan Cruyff y las consagraciones argentinas de 1978, 1986 y 2022. Fue testigo del debut y la gloria de Diego Maradona, y de la evolución de Messi a lo largo de seis Mundiales.

Macaya Márquez recorrió 16 países y cinco continentes, adaptándose a los cambios radicales del deporte: nuevas reglas, sistemas tácticos, la aparición de las sustituciones, el VAR y las pausas para hidratación. En medio de esta vorágine, su voz y su mirada se mantuvieron como un faro inconfundible.

“A aquel Enrique que se subió al avión rumbo a Suecia le diría que tuvo mucha suerte”, reflexiona, mientras recibe su credencial en el estadio AT&T de Dallas, donde este lunes sumará otro capítulo a un recorrido que comenzó hace casi siete décadas.

Un viaje desde Suecia 1958 hasta la era Messi

Al mirar hacia atrás, la imagen que primero surge en su memoria es la del Mundial de 1958. No solo por el fútbol, sino por la experiencia de viajar a Europa, una odisea de horas y conexiones aéreas en una época muy distinta. Aquella travesía fue, para Macaya, “una experiencia internacional que iba mucho más allá de un partido, de una selección o incluso de un campeonato del mundo”.

Sobre los cambios en el periodismo, destaca la irrupción de la tecnología y la necesidad de “incorporar conocimientos cada vez más profundos para construir análisis más sólidos”. También observa una transformación en la actitud del público, vinculada a “las frustraciones, las carencias y la falta de satisfacciones” que el fútbol, aunque sea efímeramente, logra mitigar.

A pesar de haber presenciado a innumerables figuras, Macaya Márquez se resiste a las comparaciones. Reconoce el “carácter especial” de este Mundial por ser el último de Messi, pero subraya la complejidad de determinar al “mejor de la historia” debido a factores como compañeros, adversarios, la época y el momento de madurez del jugador.

El legado de Messi y el mérito de Scaloni

Para Macaya, el legado de Messi se resume en ser “un ejemplo”. Destaca su capacidad extraordinaria para “convertir algo muy difícil en algo que parece sencillo”, una virtud que, combinada con su técnica e inteligencia, lo elevó a un talento excepcional, a pesar de no ser “un privilegiado desde lo físico para la lucha o el choque”.

Al analizar la Selección Argentina campeona del mundo en Qatar 2022, Macaya Márquez elogia el trabajo de Lionel Scaloni y su cuerpo técnico. Considera que el éxito no es solo del entrenador, sino de un grupo que priorizó el conocimiento y la inteligencia para potenciar al equipo, sin buscar “trascender desde la popularidad o el protagonismo personal”.

A sus 91 años, la voz de Macaya es inconfundible. Su calma y precisión al hablar, como si cada frase estuviera lista para ser publicada, reflejan una vida dedicada a narrar. El periodista siente “mucha satisfacción” por los reconocimientos recibidos, entendiéndolos como la consecuencia de una trayectoria y de su capacidad para “interpretar correctamente ciertos fenómenos del fútbol”.

“Si hoy se cruzara con aquel Enrique que partió rumbo a Suecia para cubrir su primera Copa del Mundo, ¿qué le diría? Que será una persona afortunada. Más allá del conocimiento, de las ganas de estar y de la disciplina para ejercer esta profesión, hay muchas circunstancias fortuitas que ayudan a transitar mejor la vida. Y la mejor forma de recorrerla es con entusiasmo. Por eso me siento un privilegiado de seguir acá, tantos años después, haciendo lo que más me gusta, y con la posibilidad de acompañar, una vez más, a una selección campeona del mundo.”

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