Freno judicial a maniobra para “debilitar” el juicio de los Cuadernos
La fiscal Fabiana León interpuso un freno contundente ante una estrategia de las defensas en el juicio por la causa de los Cuadernos de las Coimas. En la última audiencia, León denunció un intento por parte de exfuncionarios, con Cristina Kirchner a la cabeza, y empresarios acusados, de “debilitar” el proceso judicial. La maniobra consistía en utilizar las declaraciones de los periodistas de LA NACION que revelaron el entramado de corrupción para sembrar la idea de un supuesto complot.
En un dictamen enérgico, la fiscal reclamó al tribunal “contener el desborde” de las defensas. Estas buscaban, según León, generar “un juicio dentro del juicio” para cuestionar la investigación original encabezada por el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, así como poner en tela de juicio el vínculo de los investigadores con los periodistas que destaparon el caso.
Interrogatorios extensos y repetitivos a periodistas
La semana pasada, los periodistas de LA NACION, Diego Cabot –quien inició la investigación– y Candela Ini, declararon como testigos. Durante más de veinte horas, en dos audiencias, los abogados de los acusados los sometieron a interrogatorios extensos, con preguntas repetidas, capciosas y, en algunos casos, inapropiadas. El objetivo era, según la fiscalía, intentar establecer un supuesto complot entre los investigadores o señalar conductas indebidas de los periodistas.
La fiscal León remarcó que las defensas atacaron a los testigos “como si se trataran de delincuentes”, cuando en realidad los acusados son quienes, en muchos casos, “confesaron haber cobrado coimas y otros dijeron haberlas pagado”. En la declaración de Candela Ini, el jueves pasado, las “chicanas” fueron constantes, buscando contradicciones o detalles de hechos ocurridos hace ocho años. Ini, tras un cuarto intermedio, continuó respondiendo preguntas hasta altas horas de la noche.
El “riesgo institucional” de un juicio paralelo
Fue en ese contexto que la fiscal Fabiana León tomó la palabra para exigir la contención de los “desbordes” de las defensas. Estas, además, solicitaban la incorporación de supuestas nuevas pruebas. La estrategia, explicó León, busca probar presuntas presiones indebidas de Bonadio y Stornelli a los empresarios para que declararan como arrepentidos, así como otras supuestas irregularidades. Cabe destacar que estos planteos ya fueron rechazados en primera instancia por la Cámara Federal, la Cámara de Casación y la Corte Suprema de Justicia.
León denunció que el verdadero objetivo de las defensas es “que el tribunal abra una auditoría general de la instrucción dentro del juicio oral”. Sostuvo que “están pidiendo un juicio dentro del juicio sobre cómo se investigó la causa”, y que esto no es el objeto del debate, que se encuentra en su etapa final.
“Convertir ahora todo en ‘coacción’ exige mucho más que una afirmación tardía; implica describir un acto concreto: quién lo hizo, cuándo, cómo, qué se dijo, qué se exigió, qué consecuencia se impuso y cómo eso determinó causalmente la declaración”, sostuvo León.
La fiscal recordó que, si bien algunos “arrepentidos” dicen ahora haber declarado por temor a ir presos, “otros 58 imputados mantuvieron sus versiones, sostuvieron sus acuerdos, no denunciaron coacción o directamente no acompañaron esta narrativa”. Subrayó que las confesiones no fueron “en soledad”, sino actos de voluntad ante sus abogados.
Dirigiéndose a los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, León enfatizó que el tribunal de juicio “no es un tribunal de alzada permanente de la instrucción” y que los planteos de los defensores ya fracasaron en instancias superiores. Reiterarlos ahora no los validará.
“Lo que no corresponde es admitir, bajo apariencia de prueba nueva, una investigación paralela sobre la investigación”, reclamó León, advirtiendo sobre un “riesgo institucional concreto”. Según la fiscal, si el tribunal admite o rechaza estas ideas ahora, estaría adelantando cuestiones propias de la sentencia. La fiscal alertó que si cada declaración o incidente habilitara una nueva ronda de prueba, “el debate se vuelve ingobernable”, y que los pedidos de nuevas pruebas son “excusas para plantear cuestiones ya resueltas, que buscan voltear la causa”.
León enumeró que temas como la coacción, el miedo a la detención, la actuación del juzgado y del fiscal, las críticas al origen de la causa, las condiciones de las indagatorias y la falta de registro audiovisual “no nacieron en estas audiencias”. Estos fueron “temas conocidos, planteados, litigados, ofrecidos como prueba, rechazados, diferidos o reservados para valoración final, por lo que no pueden reeditarse, ni usarse para introducir nuevas evidencias, que no son nuevas”, concluyó la fiscalía.

