Fauna: El oso hormiguero gigante vuelve a Brasil tras 130 años y lo festejan en Corrientes
Científicos y conservacionistas celebran un hito inesperado en la recuperación de la fauna silvestre en Sudamérica. Tras 130 años sin registros, un oso hormiguero gigante (Myrmecophaga tridactyla), también conocido como yurumí, fue avistado en el Parque Estadual do Espinilho, en Rio Grande do Sul, Brasil. El hallazgo, capturado por una cámara trampa, genera una gran expectativa y sugiere que la especie, que había desaparecido de amplias regiones del continente, está logrando expandir su territorio.
El dato adquiere particular relevancia para Argentina, ya que la hipótesis más fuerte es que el ejemplar provenga de la población reintroducida en los Esteros del Iberá, en Corrientes. Desde 2007, en esta provincia se desarrolla uno de los proyectos de restauración de fauna más ambiciosos de la región, liderado por la organización Rewilding Argentina.
El regreso del yurumí a Corrientes
El oso hormiguero gigante había desaparecido de Corrientes durante el siglo XX. El programa de recuperación en el Parque Iberá comenzó precisamente con esta especie, liberando la primera pareja en Rincón del Socorro, cerca de Colonia Carlos Pellegrini, en 2007. Desde entonces, el proyecto ha involucrado una compleja estrategia de traslados, cuarentenas, corrales de presuelta, monitoreo y sucesivas liberaciones.
En 2023, Rewilding Argentina ya había informado que la especie habitaba gran parte del Iberá y que existían registros en áreas distantes, como Goya o Empedrado. Un trabajo científico sobre este programa de rewilding, publicado en la revista Perspectives in Ecology and Conservation, describe la reintroducción del oso hormiguero gigante como parte de una estrategia multiespecie destinada a restaurar un ecosistema de gran envergadura.
Expansión y desafíos de la conservación
Un animal que había desaparecido de una región durante más de un siglo volvió a cruzar el paisaje. Y si efectivamente llegó desde Iberá, el caso confirma que los proyectos de reintroducción pueden tener efectos más allá de los límites administrativos.
El valor del reciente registro brasileño radica en que no solo indica la supervivencia de la población reintroducida, sino su expansión. Una población que comienza a dispersarse por sus propios medios es un signo claro de que los animales no solo se adaptaron a su nuevo hábitat, sino que están recuperando activamente su territorio histórico. Este suceso, ocurrido cerca de la frontera con Argentina y Uruguay, es clave para entender el movimiento de fauna entre áreas protegidas y la conectividad de los ecosistemas.
A pesar del entusiasmo, la recuperación de la especie no está exenta de desafíos. El oso hormiguero gigante sigue amenazado por la pérdida de hábitat, los atropellos en rutas, los incendios, la caza y los ataques de perros. Además, un avistamiento aislado, como el de Rio Grande do Sul, no significa automáticamente la existencia de una población estable en esa región brasileña.
No obstante, el hallazgo es un símbolo potente. Confirma que, con territorio protegido, manejo científico y continuidad en los esfuerzos, una especie puede escribir una segunda historia, trascendiendo las fronteras administrativas y ofreciendo esperanza para la biodiversidad del continente.

