Ganadería: la faena de hembras cayó 9% y reaviva la esperanza de recomposición del stock
La dinámica de la faena de hembras bovinas en Argentina, un indicador crucial para anticipar el ciclo ganadero, muestra señales alentadoras. Durante los primeros cinco meses de 2026, se registró una significativa reducción en la cantidad de vacas y vaquillonas enviadas a faena, un comportamiento que, según el análisis de Rosgan, estaría más asociado a una estrategia de retención por parte de los productores, favorecida por mejores condiciones productivas y de mercado.
Entre enero y mayo, se faenaron 2.345.880 hembras, lo que representa una disminución del 9% respecto a las 2.573.937 cabezas registradas en el mismo período del año anterior. Este volumen es el más bajo para este lapso desde 2020, constituyendo una primera señal positiva para las perspectivas de recomposición del rodeo nacional.
Participación de hembras y tasa de extracción
A pesar de la reducción en el número absoluto, Rosgan advierte que el análisis debe ser más profundo. La participación de las hembras dentro de la faena total se ubicó en el 47,5%, apenas por encima del 47% de un año atrás. Si bien este porcentaje está lejos del 50% alcanzado en 2019, ya son cuatro años consecutivos con una participación superior al 47%, un umbral que históricamente suele marcar el límite entre la estabilidad y la pérdida de stock.
La faena total de bovinos también se redujo cerca de un 10% interanual, lo que indica que la disminución en la salida de hembras fue ligeramente menos pronunciada que la observada en los machos.
Otro indicador clave es la tasa de extracción, que relaciona la cantidad de hembras faenadas con el stock disponible al inicio del ciclo. En los primeros cinco meses del año, la faena de vacas y vaquillonas representó el 8,2% de un rodeo inicial estimado en 28,4 millones de cabezas. Aunque este porcentaje muestra una tendencia descendente respecto de años anteriores, sigue ubicándose por encima del nivel considerado de equilibrio. El análisis histórico de Rosgan indica que tasas superiores al 8% suelen asociarse con caídas del stock, mientras que valores inferiores favorecen procesos de recuperación y crecimiento.
Factores climáticos y económicos impulsan la retención
La capacidad de reposición del rodeo continúa siendo limitada. Desde el pico de 7,56 millones de terneras logradas en 2022, la producción total de terneros no ha conseguido expandirse. Este año ingresaron al sistema 7,19 millones de terneras, unas 120.000 menos que en 2025, reflejando una menor oferta de animales para sostener una extracción elevada.
Según el análisis de Rosgan, durante la primera mitad del año confluyeron factores que favorecieron la retención. Las buenas condiciones climáticas, una adecuada disponibilidad de forraje y precios atractivos tanto para la vaca como para el ternero llevaron a los productores a postergar los destetes y retrasar incluso la venta de vacas destinadas a descarte. Esta situación contrasta con lo ocurrido durante los años afectados por la sequía, cuando la falta de pasto obligó a adelantar ventas y aumentó el flujo de hembras hacia los frigoríficos.
Vacas más pesadas, señal de mejora
Un dato que refuerza esta interpretación es el incremento en los pesos de faena. Hasta mayo, el peso promedio de la res con hueso de las vacas alcanzó los 238 kilos, frente a los 232 kilos observados en igual período de 2025. La diferencia es aún más significativa respecto de 2023 y 2024, años en los que la sequía provocó una salida anticipada de animales y pesos promedio que oscilaron entre los 217 y los 223 kilos.
En conjunto, los indicadores relevados por Rosgan sugieren que la menor faena de hembras observada en lo que va del año responde principalmente a una mayor retención impulsada por condiciones climáticas y económicas más favorables. No obstante, el mercado todavía muestra señales que obligan a mantener la vigilancia. La tasa de extracción continúa en niveles elevados y la reposición de terneras sigue siendo insuficiente para sostener una recuperación sólida del stock. Por eso, el comportamiento de la faena durante la segunda mitad del año y la evolución de los precios serán determinantes para confirmar si la ganadería argentina ingresa efectivamente en una etapa de recomposición del rodeo o si las actuales señales positivas terminan siendo solo una pausa dentro de un ciclo aún contractivo.

