Economía

Ganadería: la retención de hacienda impulsa un récord de animales en feedlots y la recría pastoril

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La ganadería argentina atraviesa un período de importantes transformaciones, marcado por una menor oferta de ganado, una acentuada retención de hacienda y un nivel histórico de animales encerrados en feedlots. Según los últimos datos difundidos por Rosgan, al 1° de junio, los establecimientos de engorde a corral alcanzaron los 2,18 millones de cabezas, lo que representa un aumento del 7% respecto al mes anterior y supera el máximo histórico previo.

Paralelamente, se observa una reducción significativa en el movimiento de terneros y terneras destinados a cría e invernada. Durante mayo, se trasladaron 1,18 millones de cabezas, un 9,5% menos que en el mismo mes del año pasado. En el acumulado de los primeros cinco meses del año, los movimientos alcanzaron los 4,57 millones de cabezas, lo que implica una baja del 13% en comparación con el mismo período de 2023.

Esta menor salida de terneros desde los campos es el resultado de la combinación de dos factores principales. Por un lado, existe una restricción estructural derivada de una menor producción de terneros en los últimos años. Por otro, se percibe una decisión más firme de los productores de retener animales, incentivada por precios y expectativas de mercado que favorecen ciclos productivos más largos.

Retención y la nueva estrategia de recría pastoril

La dinámica de retención no se manifiesta de la misma manera entre machos y hembras. En el caso de las hembras, la retención se observa principalmente en los campos de cría, lo que podría interpretarse como una señal temprana de una futura recomposición del stock de vientres. Para los machos, aunque una mayor proporción sigue saliendo de los establecimientos de origen, no necesariamente ingresa de forma directa a los corrales. Los datos relevados indican que apenas el 14% de los terneros machos tuvo como destino inicial un feedlot, una cifra notablemente inferior al 21% registrado en años anteriores.

Este patrón confirma una tendencia en ascenso dentro del sector: la recría pastoril está ganando terreno como etapa previa al encierre. La lógica detrás de esta estrategia es clara: busca optimizar el aprovechamiento de los recursos forrajeros, reducir los costos de alimentación y lograr que los animales lleguen al corral con un mayor desarrollo.

Sin embargo, implementar una recría más intensiva a pasto no se limita a retener animales por más tiempo. Implica una planificación rigurosa de la oferta forrajera, un ajuste preciso de las cargas, un ordenamiento adecuado de los ambientes, la definición de momentos óptimos de entrada y salida, y una medición constante de la eficiencia con la que el pasto se transforma en kilos de carne. En el actual contexto de menor oferta y precios aún firmes, el manejo del pasto trasciende su función meramente productiva para convertirse en una decisión económica de alto impacto.

Impacto en la faena y perspectivas futuras

La restricción en la oferta también se refleja directamente en los datos de faena. Durante mayo, las remisiones a plantas frigoríficas alcanzaron las 997.774 cabezas, lo que representa una caída interanual del 12%. En los primeros cinco meses del año, la faena acumulada totalizó 4,9 millones de animales, en contraste con los 5,5 millones registrados en el mismo período del año anterior.

De cara al futuro, la clave será discernir cuánto de esta retención actual obedece a una recomposición genuina del rodeo y cuánto a una decisión coyuntural de los productores para aprovechar mejores condiciones de mercado. En cualquier escenario, la ganadería argentina se encuentra en una fase donde las decisiones relacionadas con la recría, reposición, carga, terminación y venta tendrán un peso cada vez mayor en el resultado económico de cada explotación.

Si bien la restricción de oferta tiene el potencial de sostener los valores del ganado, no es un garante de rentabilidad por sí misma. La diferencia crucial radicará en la forma en que cada establecimiento administre sus recursos, especialmente el pasto, que en esta etapa deja de ser una simple base productiva para posicionarse como una de las principales variables para capturar valor en la cadena ganadera.

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