Seguridad Vial: AUSA implementó amortiguadores de impacto para evitar las «lanzas» en guardarraíles
Cada 10 de junio se conmemora el Día Nacional de la Seguridad Vial, una fecha que invita a reflexionar sobre una problemática que sigue cobrando miles de vidas cada año en Argentina. Según informes de siniestralidad vial fatal de la Secretaría de Transporte, 46.871 personas fallecieron en siniestros viales en los últimos diez años en el país.
Aunque las cifras muestran una mejora respecto a una década atrás, el desafío persiste. Si bien los vehículos incorporan cada vez más tecnología de seguridad y las autoridades refuerzan los controles, especialistas coinciden en que factores como el exceso de velocidad siguen siendo determinantes en gran parte de los siniestros graves y fatales, especialmente en autopistas y rutas.
En estos entornos, una pérdida de control puede terminar con el vehículo impactando contra guardarraíles u otros elementos de contención. Históricamente, estos choques han provocado consecuencias fatales, en particular cuando el impacto se produce de lleno contra el inicio de una defensa metálica, una situación en la que la estructura puede penetrar el habitáculo del vehículo.
Lucas Abriata, especialista de la industria automotriz, aborda esta problemática y explicó a LA NACION:
El problema no son los guardarraíles que se utilizan, sino sus terminaciones, las puntas. Con los estándares vigentes en la Argentina, esas puntas corren el riesgo de convertirse en ‘lanzas’ que atraviesen todas las medidas de seguridad del auto y provoquen daños graves o incluso fatales a los ocupantes. Hay muchísimos casos documentados de eso.
La solución implementada en las autopistas porteñas
Para minimizar las consecuencias de los siniestros viales, Autopistas Urbanas (AUSA) instaló más de 50 amortiguadores de impacto en distintos puntos críticos de la red que opera en la Ciudad de Buenos Aires. Estos dispositivos están diseñados para absorber la energía cinética de los vehículos que chocan contra ellos y reducir la violencia del impacto sobre los ocupantes.
Daniel Fiorio, jefe de Mantenimiento de AUSA, detalló: “Están colocados en todos los puntos donde se une la salida de la autopista con el tronco, donde la defensa forma una punta”. Los sistemas están compuestos por un riel sobre el que se desplazan correderas metálicas y cuentan con un mecanismo lateral de hojas que se van superponiendo a medida que el amortiguador se deforma.
El elemento clave son los denominados cartuchos de impacto. Se trata de cajas plásticas que contienen un material similar a la lana de vidrio, diseñado para deformarse y absorber la energía generada por el choque. De esta manera, permiten desacelerar progresivamente al vehículo y reducir significativamente las fuerzas que reciben los ocupantes.
Abriata analizó el funcionamiento de este mecanismo:
Estos elementos tienen la particularidad de absorber parte del impacto, pero, sobre todo, evitan o hacen casi imposible que ocurra que la punta del guardarraíl se inserte directamente dentro del auto. Esta plataforma tiene la ventaja de permitir que actúen correctamente los dispositivos de seguridad del vehículo, desde los airbags hasta la estructura de deformación programada.
Desde AUSA explican que existen distintos tipos de cartuchos con diferentes densidades para adaptarse a la magnitud de los impactos que pueden producirse en cada ubicación. Por eso, la extensión de cada amortiguador varía según el punto donde se instala y las velocidades habituales de circulación.
Una vez que ocurre un siniestro vial, AUSA pone en marcha un protocolo de respuesta que permite enviar móviles de Seguridad Vial en cuestión de minutos y coordinar la asistencia con el SAME, la Policía o los Bomberos cuando la situación lo requiere. Sebastián Rodríguez Lauro, jefe de Seguridad Vial de AUSA, agregó que la empresa trabaja de manera permanente para reducir los tiempos de respuesta, con un centro de monitoreo que opera las 24 horas y coordina con 12 móviles en ocho bases.
Amortiguadores de impacto: casos que demostraron su efectividad
La eficacia de esta tecnología quedó demostrada el pasado 17 de mayo, cuando un conductor perdió el control de su Peugeot 208 bajo una llovizna en la Autopista Presidente Cámpora y terminó impactando contra uno de estos dispositivos ubicado en la bajada hacia la avenida Coronel Roca. A pesar de la violencia del choque, el único ocupante del vehículo sobrevivió sin sufrir heridas de gravedad.
Este no es un caso aislado. Según detalló Rodríguez Lauro, en los últimos dos años se registraron 18 accidentes contra amortiguadores de impacto y en ninguno de ellos hubo heridos de gravedad. Entre esos episodios también se encuentra el de una combi que transportaba a doce pasajeros y que, tras perder el control, impactó contra uno de estos sistemas. Todos sus ocupantes sufrieron únicamente lesiones leves.

