José Luis Daza advierte a empresarios: «No apuesten a una devaluación, Argentina será una de las monedas más fuertes»
El viceministro de Economía, José Luis Daza, ofreció un diagnóstico tajante sobre la situación económica argentina, asegurando que el país atraviesa una “transformación estructural” y no un mero ciclo económico. Durante un encuentro organizado por la calificadora de riesgo Fitch en Puerto Madero, el segundo de Luis Caputo en el Palacio de Hacienda destacó los logros de la actual gestión y advirtió a los empresarios que no apuesten a una devaluación.
Daza fue el orador principal del evento de Fitch, donde expuso el “punto de partida” del gobierno y los avances que, según él, justificaron la reciente mejora en la calificación crediticia del país. Un eje central de su presentación fue la notable metamorfosis del balance del Banco Central (BCRA).
Récord de compra de dólares y el fin de la escasez
Ante la atenta mirada de los técnicos de Fitch, quienes históricamente señalaron la incapacidad de Argentina para acumular reservas, Daza contrapuso los números actuales. Recordó que el programa de recompra de dólares para reservas, inicialmente proyectado para finales de 2025 con una meta de US$ 10.000 millones, ya fue superado por el BCRA en poco más de cinco meses. La aspiración máxima de ese programa se ubica en US$ 17.000 millones.
«En lo que va del año llevamos comprado más de US$ 10.200 millones y estamos comprando a un ritmo, a una velocidad que, si se sostuviera, en el año sería de US$ 24.000 millones. No creemos que vamos a seguir a este pace (ritmo), la verdad es que no sabemos, pero claramente estamos outperforming (por encima)», afirmó Daza.
El viceministro enfatizó que el «cambio» de una economía deficitaria por más de siete décadas hacia una con superávit fiscal fue respaldado en las urnas. Sin embargo, reconoció la centralidad de dos figuras en este proceso: «Por ahora los garantes de este balance fiscal son dos personas, el presidente de Milei y el ministro Caputo!».
Para sustentar su diagnóstico de cambio estructural, Daza abordó la histórica teoría de la “escasez de dólares”. Sostuvo que la falta de divisas se debía a «un conjunto de políticas macro absolutamente inconsistentes con el precio de la divisa». En contraste, destacó que «en el último año y medio, hoy el Banco Central está comprando dólares a una velocidad récord».
Confianza bancaria y advertencia a empresarios
Daza también se refirió al crecimiento sostenido de los depósitos en dólares en los bancos, un indicador de confianza en el sistema. «Es cierto que la gente compró dólares, pero miren, por primera vez la gente mantuvo los dólares en el sistema. No tuvimos corrida bancaria como al final del periodo de Macri o al final con el fin de la convertibilidad o en los otros episodios que hemos visto. La gente confió y mantuvo sus depósitos en el sistema», enfatizó.
En este contexto, el funcionario abordó el debate sobre un posible atraso del tipo de cambio, descartando cualquier salto brusco y lanzando una advertencia clara al sector empresarial:
«No apuesten a una devaluación para salvar su negocio si el negocio depende del tipo de cambio. Nadie sabe qué va a pasar con el tipo de cambio. La oferta de dólares que hay hacia adelante en Argentina es muy fuerte y lo más probable que Argentina siga siendo o se va a convertir en una de las monedas más fuertes del continente», sentenció.
El viceministro hizo hincapié en los sectores de energía y minería, que, sumados al tradicional agro, se consolidan como nuevos motores de generación de divisas. Recordó que la balanza comercial era deficitaria en 2022 en estos sectores y proyectó un superávit combinado de aproximadamente US$ 20.000 millones para este año, con una generación total de dólares cercana a los US$ 85.000 millones. «Ya no dependemos más del precio de la soja o si hubo sequía o no hubo sequía», afirmó.
Nuevo modelo productivo y «convergencia»
Para el equipo económico, el valor de la moneda y el crecimiento a largo plazo se sustentan en el giro radical de la balanza comercial, impulsado por la desregulación sectorial y reformas clave ya implementadas, como la laboral y la modificación de la ley de glaciares. Daza defendió el cambio del modelo productivo, rechazó las críticas de economistas y presentó el concepto de «convergencia».
«Me da mucha risa porque se habla sobre el modelo de la Argentina productiva: la producción absolutamente estancada por 15 años. Hace 15 años que no crece el empleo ni el salario», enumeró.
Concluyó que, al ser «el país más cerrado de la región», la apertura económica y la eliminación de trabas permitirán la llegada de inversiones y generarán un proceso de «catch-up» o recuperación. «Las posibilidades hacia delante son prácticamente ilimitadas», finalizó.

