Sociedad

Femicidio en tentativa: actor y standapero Sergio Sarria condenado a 10 años de cárcel por apuñalar a su expareja

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El actor y standapero Sergio Sarria, de 42 años, fue condenado a diez años de prisión por el intento de femicidio de su expareja, A. B., madre de su hija. El brutal ataque, perpetrado en una pizzería del barrio porteño de Núñez, quedó registrado por las cámaras de seguridad del local gastronómico, lo que fue una prueba clave en el proceso judicial.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) porteño N°7, integrado por los jueces Gustavo Alterini, Gabriel Vega y Alejandro Noceti Achaval, lo halló culpable del delito de homicidio doblemente agravado por haber sido cometido con ensañamiento y contra una mujer con la que mantuvo una relación de pareja, mediando un contexto de violencia de género, en grado de tentativa.

“A diferencia de lo que generalmente sucede en los supuestos de violencia de género en los que los eventos denunciados se desarrollan en un ámbito de privacidad y los dichos de la víctima suelen quedar en soledad, en este caso en particular, al haber ocurrido en un espacio laboral con atención al público, aquéllos se encuentran totalmente refrendados por las manifestaciones de su compañero de trabajo y por las del dueño del comercio lindero. Ambos percibieron de manera directa la agresión emprendida por el imputado, al que, por otra parte, intentaron frenar en su brutal ataque en más de una oportunidad. Los dos avalaron cada uno de los extremos narrados por la víctima y dieron cuenta de la gravedad y ferocidad de las ofensas físicas desplegadas por Sarria”, se sostuvo en los fundamentos de la sentencia.

El brutal ataque en Núñez

El hecho ocurrió el 18 de noviembre de 2024, a las 20.32, en la pizzería Big Pizza, ubicada en Quesada y la avenida Cabildo, en Núñez, lugar de trabajo de la víctima. Sarria se presentó en el comercio y, al verle negado el ingreso por un empleado, saltó el mostrador y roció con gas pimienta al trabajador.

Acto seguido, se dirigió hacia su expareja, quien intentó escapar sin éxito. Los magistrados detallaron en la sentencia que Sarria la demoró, le arrojó gas pimienta, la tomó del cuello y la golpeó hasta tirarla al piso. Una vez allí, le asestó una serie de cuchilladas en diversas partes del cuerpo con una cuchilla que tomó del interior del local.

Dos testigos, un compañero de trabajo de la víctima y el dueño de un comercio lindero, intentaron frenar la agresión. Uno le lanzó una bandeja y el otro, un palo y un taburete, pero no lograron detenerlo. Sarria continuó atacando a la mujer, quien intentaba protegerse con las manos.

Finalmente, el comerciante vecino buscó una barra de hierro y amenazó a Sarria, momento que fue aprovechado por la víctima para escapar. La mujer fue hallada ensangrentada en la vereda por personal policial que arribó rápidamente al lugar.

Cuando Sarria advirtió la presencia policial, tomó otro cuchillo de la cocina y, tras referir “mi hija no me quiere, me voy a matar”, se realizó varios cortes en el cuello hasta desvanecerse y ser detenido.

Investigación y fundamentos de la condena

En la instrucción de la causa intervino el fiscal José María Campagnoli, quien destacó la saña del agresor. “La cantidad de lesiones son prueba de la saña con la que el agresor fustigó a la víctima, pero deben mencionarse especialmente aquellas concretadas en zonas vitales de su cuerpo –cuello, tórax y abdomen–, circunstancia que pone en evidencia su voluntad homicida”, sostuvo Campagnoli en el requerimiento de elevación a juicio.

Durante el juicio, el Ministerio Público estuvo representado por el fiscal general Oscar Ciruzzi, quien en su alegato había solicitado una pena de 12 años de cárcel. Ciruzzi basó su acusación en las imágenes de las cámaras de seguridad, los testimonios de la víctima, su compañero de trabajo y el dueño del comercio vecino, además del reconocimiento del hecho por parte del propio imputado.

La defensora oficial Laura Ayala admitió la materialidad del hecho y la responsabilidad de Sarria, pero consideró excesivo el monto de la pena solicitada, argumentando que se habían omitido ponderar circunstancias personales de su defendido, como un cuadro compatible con el trastorno límite de la personalidad que pudo haber incidido en su comportamiento.

Sin embargo, el juez Alterini, presidente del tribunal, descartó esta justificación. Sostuvo que, tras analizar las consideraciones de los profesionales sobre el estado psíquico del acusado, llegó a la conclusión de que Sarria había podido comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones. Los jueces Vega y Noceti Achaval adhirieron a este voto.

En su declaración durante el juicio, Sarria reconoció el suceso tal como fue descrito en el requerimiento de elevación a juicio y se mostró arrepentido, pidiendo disculpas a la víctima y a su hija, con quien expresó su deseo de revincularse.

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