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Ni Una Menos: El grito contra el Estado ausente y el recuerdo de Agostina Vega

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Las calles de Argentina se llenaron nuevamente con el clamor de Ni Una Menos. Miles de mujeres y disidencias salieron a marchar en diversas ciudades del país para recordar que la violencia de género sigue siendo una emergencia nacional y para exigir un Estado presente que garantice sus derechos.

La movilización de este año estuvo marcada por el recuerdo del femicidio de Agostina Vega, cuyo nombre resonó en los cánticos y las pancartas, simbolizando la urgencia de una problemática que no cesa. Su caso se sumó a la larga lista de víctimas que impulsa a las organizaciones feministas a continuar la lucha.

El desmantelamiento de políticas y los discursos negacionistas

El contexto en el que se desarrolló esta nueva jornada de Ni Una Menos es particularmente complejo. Las manifestantes denunciaron un progresivo desmantelamiento de políticas públicas destinadas a prevenir y erradicar la violencia de género, así como la proliferación de discursos que, según las organizaciones, niegan la desigualdad y minimizan la magnitud del problema.

Frente a este escenario, la convocatoria multitudinaria reafirmó la importancia de la movilización social como herramienta para visibilizar las demandas y presionar a las autoridades. El mensaje fue claro: las vidas de las mujeres importan y la inacción estatal tiene consecuencias directas y trágicas.

Un reclamo sostenido por la vida y la igualdad

Desde su primera marcha en 2015, Ni Una Menos se ha consolidado como un movimiento clave en la agenda pública argentina, logrando instalar el debate sobre la violencia machista y la necesidad de políticas integrales. Cada nueva convocatoria renueva el compromiso de la sociedad civil con la erradicación de los femicidios y todas las formas de violencia de género.

Las organizaciones convocantes insisten en la necesidad de fortalecer los presupuestos para áreas de género, garantizar el acceso a la justicia para las víctimas, implementar la Educación Sexual Integral (ESI) con perspectiva de género y profundizar las campañas de concientización. La exigencia de un Estado activo y comprometido es el pilar fundamental de este reclamo sostenido.

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