Sociedad

Donación de embriones: hay 45.000 preservados y crece la demanda por costos más bajos

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En la Argentina existen actualmente alrededor de 45.000 embriones criopreservados sin un destino definido en aproximadamente 40 centros de fertilidad de todo el país. Frente a los elevados costos de los tratamientos tradicionales de reproducción asistida, la donación de embriones —habitualmente denominada de manera informal como “adopción”— se posiciona como una alternativa cada vez más consultada por personas y parejas que buscan maternar y paternar.

A pesar de que socialmente se habla de adopción, especialistas aclaran el alcance jurídico de la práctica. Según explicó la abogada especialista en derecho de familia Marisa Herrera, el término no aplica formalmente porque los embriones no son legalmente personas. Sin embargo, la Ley 26.862 de acceso a las Técnicas de Reproducción Humana Asistida (TRHA) autoriza expresamente la donación, la criopreservación y la decisión de no transferirlos a un útero.

Al iniciar un tratamiento de fertilización asistida, los pacientes firman un consentimiento donde determinan el destino de los embriones excedentes. Las opciones disponibles incluyen la donación para investigación científica, la donación a terceros, el descarte o la criopreservación, cuyo mantenimiento ronda los 200 dólares anuales.

“La donación de embriones históricamente rondó el 15% y ha tenido un crecimiento en los últimos años. Hay un tema cultural; hemos hecho encuestas y encontramos que los pacientes entran en un dilema ético porque perciben que es como donar un hijo”, señaló la doctora Stella Lancuba, directora del centro de fertilidad CIMER y expresidenta de la Sociedad Argentina de Reproducción Asistida.

De acuerdo con las estadísticas que manejan las clínicas, cerca del 50% de los pacientes opta por conservarlos —aunque solo siete de cada diez sostiene el pago del mantenimiento—, un 30% los destina a investigación y entre un 15% y un 25% decide donarlos para que otras personas logren un embarazo.

Diferencia de costos e impacto de la ley IVE

El panorama sobre la guarda de embriones se modificó de manera sustancial tras la sanción de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y la posterior jurisprudencia. Previamente, la falta de una categoría jurídica precisa generaba situaciones de indefinición que llegaron hasta la Corte Suprema de Justicia, obligando a los centros de salud a mantener los embriones indefinidamente ante el abandono o la mora en los pagos.

Hoy la situación cambió. Según remarcó el doctor Sergio Pasqualini, fundador de Halitus Centro Médico, las clínicas consultan periódicamente a los pacientes para definir la guarda. Al mismo tiempo, las consultas por recepción de embriones donados crecen semana a semana motivadas por la viabilidad médica y la importante diferencia económica.

Mientras que un procedimiento con donación de embrión ronda los 2.000 dólares, los tratamientos que requieren ovodonación combinada con semen de banco superan los 5.000 dólares. No obstante, especialistas como el doctor Fernando Neuspiller, presidente del centro WeFiv, advierten que la disponibilidad de embriones aptos para donación sigue siendo reducida, dado que se priorizan aquellos provenientes de mujeres menores de 36 años o con estudio genético previo.

Los dilemas éticos y las deudas legislativas

Además de las variables económicas y biológicas, en torno a la donación persisten inquietudes vinculadas al parecido físico y los lazos biológicos. En ese sentido, los profesionales destacan el rol de la epigenética, la cual demuestra cómo la gestación en el útero materno y el entorno en el que se desarrolla el niño modifican la expresión genética y construyen el vínculo familiar.

No obstante, juristas coinciden en que la Argentina mantiene una deuda en materia regulatoria. Aunque el Código Civil y Comercial encomendó la sanción de un marco protectorio específico para el embrión no implantado, resta debatir una ley integral de técnicas de reproducción asistida que ordene aspectos pendientes como la donación cruzada, los criterios de reserva de embriones de un mismo origen, la fertilización post mortem y la gestación por sustitución.

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