Deuda soberana: Moody’s elevó la nota de la Argentina a B3 con perspectiva Positiva
La agencia de calificación de riesgo Moody’s elevó este martes la nota de la deuda soberana de la Argentina de CAA1 a B3, al tiempo que modificó la perspectiva de «Estable» a «Positiva». De acuerdo con el informe de la entidad internacional, la decisión responde a una disminución sustancial del riesgo de impago como consecuencia de los avances en la estabilización macroeconómica y la mejora estructural de los fundamentos crediticios del país.
Desde la calificadora remarcaron que el proceso económico superó la fase de ajuste inicial para consolidar un desempeño con mejores señales de gobernanza.
«La mejora de la calificación refleja nuestra evaluación de que el riesgo de impago de Argentina ha disminuido sustancialmente a medida que la estabilización macroeconómica ha avanzado más allá de la fase de ajuste inicial, hacia una mejora más duradera de los fundamentos crediticios»
, sostuvo la firma en su comunicado oficial.
Alineación de las grandes agencias y repercusión oficial
Con este movimiento, Moody’s se transformó en la tercera gran agencia internacional en revisar al alza la performance crediticia del Estado argentino. La medida genera expectativas de un nuevo impacto favorable sobre el riesgo país, que cotiza en torno a los 420 puntos básicos en el índice elaborado por JP Morgan.
La noticia fue celebrada por el equipo económico del Gobierno nacional. El viceministro de Economía, José Luis Daza, ponderó la relevancia del anuncio al destacar que
«con esta decisión, las tres grandes calificadoras (Moody’s, S&P y Fitch) quedan alineadas en B- por primera vez en más de una década»
. Por su parte, el presidente Javier Milei reaccionó a través de sus redes sociales con sus habituales lemas «TMAP» («todo marcha acorde al plan») y «VLLC!».
Los pilares de la mejora: RIGI, energía y divisas del Banco Central
Para fundamentar el salto de calificación, el comité de la agencia concluyó que la fortaleza económica e institucional del país mejoró de forma significativa. En esa línea, puntualizó que el emisor se ha vuelto sensiblemente menos vulnerable a eventos de riesgo severos, impulsado por una destacada dinámica en los sectores exportadores estratégicos.
Entre los motores del cambio, Moody’s destacó la transformación del sector energético, que pasó de ser una fuente de presión externa a generar un superávit creciente, sumado al aporte de la agricultura, la industria manufacturera y los servicios. A su vez, la entidad subrayó el impacto del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que ya impulsó una cartera proyectada de US$ 141.700 millones —cerca del 20% del PBI—, con US$ 45.000 millones en fase de finalización.
Asimismo, la agencia ponderó la gestión del Banco Central al resaltar la adquisición de más de US$ 11.000 millones en divisas hasta mediados de 2026 sin generar fricciones cambiarias. Aunque reconoció que los colchones de reservas siguen siendo relativamente débiles, la calificadora concluyó que la menor presión en el servicio de la deuda alivia las preocupaciones financieras para los próximos años.
Alertas sobre las reservas y las elecciones de 2027
Pese al sesgo favorable de la perspectiva «Positiva», Moody’s remarcó que será imprescindible sostener el ajuste macroeconómico. La agencia advirtió que la acumulación de reservas internacionales debe consolidarse para garantizar fortaleza frente a eventuales perturbaciones de la balanza de pagos o crisis políticas.
En el plano político, el informe hizo foco en las elecciones generales de 2027. Si bien valoró un aumento en la probabilidad de continuidad de las políticas en curso, advirtió sobre los riesgos de un eventual giro intervencionista:
«Es probable que un cambio de este tipo debilite la confianza de los inversores, frene los flujos procedentes de inversiones y limite la acumulación de colchones externos, lo que erosionaría gradualmente las mejoras crediticias alcanzadas durante el actual proceso de ajuste»
.
Por último, la calificadora concluyó que las tensiones sociales se mantienen bajo control y no han derivado en protestas masivas que obstaculicen la gestión. Sin embargo, avisó que un debilitamiento sustancial del programa de estabilización o un retroceso de las reformas estructurales motivarían una nueva rebaja en la nota soberana.

