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Mundial de fútbol: la histórica noche de Dibu Martínez que no alcanzó para evitar la derrota de Argentina

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NUEVA JERSEY.- En una tarde cargada de dramatismo y dolor, la Selección Argentina se quedó a las puertas de la gloria en una final del mundo que consagró a España. Sin embargo, el partido definitivo en Estados Unidos dejó una actuación individual que quedará en los libros de historia: Emiliano «Dibu» Martínez completó su mejor partido del torneo, batiendo el récord de atajadas en una final de la Copa del Mundo, aunque el adverso resultado final por 1-0 empañó una jornada de tintes heroicos para el marplatense.

Un calvario físico y el silencio del dolor

El camino de Dibu Martínez en este certamen estuvo lejos de la preparación ideal que planificó durante meses. Una fractura en el dedo anular de su mano derecha condicionó toda su participación. Ante la recomendación de los especialistas que aconsejaban una intervención quirúrgica inmediata, el arquero del Aston Villa optó por convivir con el dolor extremo y competir con una protección especial debajo del guante. Esta dolencia le impidió entrenarse con normalidad durante la fase de grupos, obligándolo a realizar trabajos alternativos con pelotas de tenis y de vóley, prácticamente sin poder utilizar su mano diestra.

A pesar de las limitaciones, Martínez mantuvo su valla invicta en los dos primeros compromisos (3-0 ante Argelia y 2-0 frente a Austria). Sin embargo, la solidez defensiva del equipo se fue resintiendo con el correr de los partidos y el arquero comenzó a sufrir goles en los seis encuentros siguientes, una racha que la ofensiva argentina logró compensar hasta la fatídica noche en Nueva Jersey.

La resistencia ante la marea española

En el partido decisivo, la exigencia sobre el arco argentino fue total. Martínez debió agigantar su figura ante la prematura salida por problemas físicos de sus dos principales pilares defensivos, Cristian «Cuti» Romero y Lisandro Martínez. Con una zaga improvisada y ante el asedio constante de España, el marplatense se convirtió en una muralla infranqueable durante casi todo el encuentro.

El arquero argentino registró un total de 11 atajadas sobre 12 remates directos al arco, una marca histórica desde que se registran estas estadísticas en las finales mundiales (1966). Entre sus intervenciones más destacadas, se recordará el espectacular vuelo sobre su izquierda para desviar un tiro libre de Lamine Yamal en el cierre del tiempo regular, y un impresionante manotazo a quemarropa ante un cabezazo de Nico Williams en el primer tiempo suplementario.

El desenlace y la frustración del héroe

La resistencia argentina se quebró a pocos minutos del final. Un centro llovido que parecía no llevar mayor peligro fue bajado por Williams para que Ferran Torres sentenciara el encuentro con un zurdazo inalcanzable. Tras el pitazo final, la desolación se apoderó de Martínez, quien se dejó caer sobre el césped y posteriormente se recluyó en el banco de suplentes a llorar de bronca, todavía con los guantes puestos, antes de recibir el saludo de figuras como Gianni Infantino y Donald Trump.

La desazón del arquero de 37 años radica también en la oportunidad perdida de sellar un retiro soñado que él mismo había anticipado tiempo atrás:

“Si me convierto en dos veces campeón del mundo con Argentina, me retiro”

Aunque el premio al mejor arquero del torneo quedó en manos del español Unai Simón, la descomunal actuación de Martínez en Nueva Jersey revalida su condición de leyenda de la Selección, pese a que esta vez la historia no haya tenido el final esperado.

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