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Mundial 2026: con Plaza Seeber colmada, el Fan Fest de Palermo latió al ritmo de la final ante España

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La Plaza Seeber, en el barrio porteño de Palermo, volvió a vestirse de celeste y blanco este domingo para albergar el único Fan Fest oficial de Buenos Aires. Miles de hinchas se congregaron frente a las pantallas gigantes para vivir la final del Mundial 2026 entre la Selección Argentina y España, en una jornada donde la llovizna y el frío de la tarde no pudieron apagar la pasión de la gente.

Desde tempranas horas de la tarde, familias enteras, grupos de amigos y fanáticos solitarios comenzaron a poblar el predio con reposeras, termos de mate, banderas y camisetas de diversas épocas de la Selección. El clima gris de la jornada, marcado por una madrugada lluviosa en la Ciudad de Buenos Aires, contrastó con el calor de una multitud que se unió bajo un mismo sentimiento de agradecimiento y expectativa hacia Lionel Messi, en lo que muchos ya palpitaban como una despedida histórica.

El silencio inicial tras el pitazo del árbitro dio paso rápidamente a los cánticos tradicionales. Durante el primer tiempo, cada intervención defensiva argentina se celebró como un gol, mientras que los avances españoles congelaban los corazones en Palermo. En una plaza colmada, que ya había vibrado con la épica remontada ante Egipto en instancias previas Mundial 2026: Del sufrimiento al delirio, Argentina lo dio vuelta ante Egipto en el Fan Fest de Palermo, la tensión se palpaba en el aire a medida que el marcador permanecía cerrado.

La fe intacta en el entretiempo

Con el 0 a 0 parcial al descanso, los hinchas aprovecharon para renovar el agua caliente y buscar opciones para combatir el frío. A pesar de un show de entretiempo más extenso de lo habitual, nadie se movió de sus lugares frente a las pantallas gigantes. La esperanza de destrabar el encuentro se mantenía firme entre los asistentes.

Para muchos, la fe en el equipo era inquebrantable. Natalia González, una correntina radicada en Buenos Aires, resumió el sentir de la plaza ante las consultas periodísticas:

«Vamos con buenas energías, esperanzas y fe»

A pocos metros, la ansiedad generalizada se hacía notar con humor. Ornella Miró, otra de las hinchas presentes en Plaza Seeber, confesó entre risas:

«Yo ya no sé a qué santo invocar»

Al comenzar la segunda mitad, el silencio de los momentos decisivos volvió a apoderarse de Palermo. Los hinchas se reacomodaron por instinto, con la mirada fija en la pantalla, en un ritual colectivo donde las palabras sobraban y solo quedaba el aliento final para empujar a la Selección hacia una nueva gloria continental.

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