Sociedad

Fentanilo contaminado: de festejar el Mundial en la casa de Maradona a la cárcel de Marcos Paz

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El empresario Ariel García Furfaro, conocido por haber comprado y abierto al público la histórica casa de Diego Maradona en Villa Devoto durante el Mundial de Qatar 2022, pasa sus días tras las rejas en el penal federal de Marcos Paz. La Justicia lo señala como el presunto cerebro detrás de un entramado farmacéutico responsable de la fabricación y distribución de fentanilo contaminado, una de las mayores tragedias sanitarias en la historia reciente de la Argentina, que ya acumula 111 muertes bajo investigación.

La causa por el fentanilo contaminado y el rol de HLB Pharma

La investigación, liderada por el juez federal Ernesto Kreplak, reconstruye un escenario de extrema gravedad en el que se analizan los fallecimientos de 111 pacientes y otros 49 casos no fatales. Según el expediente, las víctimas ingresaron a diversos centros de salud por patologías comunes o cirugías programadas y terminaron perdiendo la vida tras recibir ampollas de fentanilo elaboradas por HLB Pharma y Laboratorios Ramallo, firmas controladas por el grupo que lideraría García Furfaro.

Las pericias del Instituto Malbrán resultaron determinantes al concluir que las bacterias detectadas en los lotes cuestionados eran genéticamente idénticas a las halladas en los cuerpos de los pacientes internados. Entre los casos emblemáticos incorporados a la causa se encuentran los de Renato Nicolini, un joven de 18 años que falleció tras un cuadro infeccioso posterior a un accidente de moto, el exjuez de línea de la AFA Luis Rossetti, y otros pacientes como Miguel Maino, Daniel Sebastián Oviedo y Héctor Vilches.

La resolución judicial describe que las plantas farmacéuticas operaban con «indiferencia deliberada» respecto a las normas de higiene y seguridad. Entre las irregularidades detectadas se mencionan la falta de limpieza entre lotes de producción, fallas en los controles de esterilidad, almacenamiento inadecuado de reactivos y documentación adulterada. Incluso se incorporaron escuchas telefónicas donde directivos hablaban de «dibujar» registros y borrar servidores una vez desatado el escándalo.

Entramado societario y acusación de contrabando

Para los investigadores, García Furfaro no era un nombre menor, sino el verdadero dueño del conglomerado integrado por HLB Pharma, Laboratorios Ramallo y la droguería Alfarma. La estructura utilizaba prestanombres y diversas sociedades para diluir responsabilidades. En septiembre de 2025, el juez Kreplak procesó a 17 personas vinculadas a la firma, dictando embargos por un billón de pesos y contemplando penas que podrían llegar a los 25 años de prisión.

La situación de la familia del empresario quedó dividida con el avance de la causa. Mientras Ariel y su hermano Diego García Furfaro continúan bajo prisión preventiva, su hermano Damián obtuvo la falta de mérito y recuperó la libertad, aunque sigue imputado y con prohibición de salir del país. En tanto, la madre de los imputados, Nilda Furfaro, fue procesada con prisión preventiva bajo la modalidad de detención domiciliaria.

A este complejo panorama se le suma otra investigación por presunto contrabando agravado. Se acusa al grupo de sobrefacturar la importación de maquinaria china para el laboratorio: declararon ante la Aduana un valor superior a los cinco millones de dólares por equipos que en realidad costaron 500.000 dólares, con el aparente fin de acceder de forma irregular al mercado oficial de cambios.

De la fiesta mundialista al pabellón de Marcos Paz

Durante su declaración indagatoria, que se extendió por casi seis horas, García Furfaro negó las acusaciones de contaminación dolosa, responsabilizó a excolaboradores por la gestión interna y cuestionó el rol de control de la Anmat. Ante el juez, el empresario intentó desmarcarse de las fallas operativas:

Si algún empleado mío hizo una maldad, yo me hago responsable, pero son gente de trabajo.

La realidad actual del empresario contrasta de manera drástica con la postal de diciembre de 2022. En aquel momento, tras haber adquirido el histórico chalet de la calle José Luis Cantilo al 4500 en Villa Devoto por 900.000 dólares para evitar su demolición, García Furfaro abrió las puertas a cientos de hinchas para vivir la final contra Francia. «Es lo que haría Diego», repetía entonces, mientras repartía comida y coordinaba un festejo sin alcohol que quedó en el recuerdo del barrio.

Este domingo, mientras la Selección argentina se prepara para disputar una nueva final del mundo frente a España en el New York/New Jersey Stadium de Estados Unidos, el anfitrión de aquella mítica jornada no podrá repetir el ritual. Su destino inmediato está echado en una celda de Marcos Paz, procesado como la cabeza de una organización acusada de provocar una de las tragedias sanitarias más dolorosas del país.

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