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Tensión por Malvinas: el gobierno británico pidió sancionar a la Selección y Milei minimizó el impacto

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El presidente Javier Milei minimizó la tensión diplomática surgida tras el histórico triunfo 2-1 de la Selección argentina ante Inglaterra en las semifinales del Mundial de Estados Unidos 2026, disputado en Atlanta. Al finalizar el encuentro, los futbolistas albicelestes desplegaron en el campo de juego una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas», lo que provocó una presentación oficial del gobierno británico de Keir Starmer ante la FIFA para que investigue el episodio por presunta infracción a las normas de neutralidad política.

Milei aseguró que la acción de los futbolistas responde a «cosas que pasan en la cancha» y descartó que la situación escale a un conflicto diplomático de magnitud entre ambas naciones. En declaraciones a El Observador, el mandatario estimó que el castigo que podría recibir la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) no pasará de una penalidad de carácter económico.

«En el peor de los casos, la Argentina recibirá una sanción económica de 30.000 dólares. Lo de los jugadores es entendible, gana la emoción y hace que se discuta una sanción», expresó el jefe de Estado argentino.

La presión del Reino Unido y el reglamento de la FIFA

La reacción en Londres no tardó en llegar. Según reportó la cadena británica Sky News, el Ejecutivo británico solicitó formalmente a la entidad que preside Gianni Infantino que evalúe si la exhibición de la bandera vulnera el reglamento de la International Football Association Board (IFAB). Cabe destacar que la FIFA ya había incorporado la consigna sobre las Islas Malvinas y la guerra de 1982 a su lista de símbolos políticos prohibidos en la previa del duelo, debido a la histórica rivalidad entre ambos países.

Específicamente, el artículo 4° de las Reglas de Juego de la IFAB, referido al equipamiento de los jugadores, determina que este «no debe tener lemas, declaraciones o imágenes políticas, religiosas o personales». De confirmarse la infracción, la FIFA podría encuadrar el accionar de los futbolistas argentinos como una contravención al Código de Conducta para los Estadios, lo que derivaría en la multa económica mencionada por el Presidente.

Desde la diplomacia británica, un portavoz oficial ratificó la inquebrantable postura de su país respecto al archipiélago y lanzó una chicana futbolera hacia la delegación nacional:

«Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las Malvinas definitivamente sí lo son», sentenció el vocero del primer ministro Starmer.

La estrategia geopolítica de la Casa Rosada

Pese a la controversia y a la exigencia británica, Milei respaldó el sentimiento de los jugadores dirigidos por Lionel Scaloni, aunque insistió en separar el plano deportivo del diplomático. «Es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos y es perfectamente válido que ellos se quieran expresar y lo hagan. Pero eso no tiene que inducir a hacer malas interpretaciones: un partido de fútbol es un partido de fútbol», argumentó.

Asimismo, el Presidente vinculó el reclamo de soberanía con su alineamiento internacional, destacando que el acercamiento con el mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, «permitió que Naciones Unidas obligara a Inglaterra a sentarse a negociar» por el archipiélago.

«Así lo entendió el DT, así lo entendieron los veteranos y efectivamente las Malvinas son argentinas, las vamos a recuperar en el plano diplomático y con una inteligencia en el accionar», concluyó Milei, ratificando la hoja de ruta de la Casa Rosada para la disputa de soberanía.

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