Selección Argentina: el equipo de Scaloni eliminó a Inglaterra en un final épico y ya está en la final
La Selección Argentina volvió a demostrar que su motor principal es el carácter competitivo en los momentos de máxima tensión. En un encuentro de alto voltaje disputado en Atlanta, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni derrotó 2-1 a Inglaterra y se clasificó a su segunda final mundialista consecutiva. El triunfo, sellado con una remontada agónica en los últimos minutos del segundo tiempo, ratifica la vigencia de un plantel que no se conforma con las glorias pasadas y buscará revalidar su corona el próximo domingo ante España.
La victoria tiene un valor doble para la Albiceleste. Desde la histórica final del Mundial de Qatar ante Francia, el seleccionado nacional no se había enfrentado a ninguna potencia europea debido a las complejidades del calendario internacional. El cruce contra los ingleses representaba la verdadera prueba de fuego en este certamen, un desafío que requirió el arsenal completo de piernas, pulmones, cabeza y corazón para romper la resistencia de un rival directo.
Tensión y paridad en la primera mitad
El primer período se desarrolló como una auténtica batalla de emboscadas tácticas. Ambos equipos priorizaron el orden defensivo y evitaron asumir riesgos excesivos en la salida. El juego se tornó trabado, con infracciones sistemáticas que cortaban los circuitos de pases antes de que pudieran prosperar. En ese contexto de extrema paridad, la única aproximación de peligro real estuvo en los pies de Enzo Fernández, quien avisó con un remate de media distancia que se fue apenas por encima del travesaño custodiado por Jordan Pickford.
La reacción desde el banco ante la adversidad
En el complemento, la dinámica del partido cambió por completo. La Argentina se plantó con mayor ambición en campo contrario, liberando a Julián Álvarez de la banda izquierda para sumarlo al ataque central. Sin embargo, esa postura ofensiva dejó espacios que Inglaterra supo usufructuar. A los 10 minutos del segundo tiempo, Declan Rice ganó la espalda de los mediocampistas argentinos y habilitó a Morgan Rogers, cuyo centro preciso fue conectado por Anthony Gordon ante el cierre tardío de Nahuel Molina para abrir el marcador.
Ante la desventaja, Scaloni movió el banco de suplentes con rapidez y lucidez táctica. Los ingresos de Nicolás González, Nicolás Otamendi, Gonzalo Montiel, Rodrigo De Paul y Lautaro Martínez reconfiguraron el esquema. Con Enzo Fernández asentado como único volante central y González aportando juego aéreo por el sector izquierdo, la Selección comenzó a acorralar a un rival que retrocedió excesivamente en el terreno de juego.
“Este equipo juega mejor cuando está en dificultad”, destacó Scaloni en conferencia de prensa tras consumarse la clasificación.
Remontada épica sobre el final
La insistencia argentina dio sus frutos en el tramo final del partido. A los 40 minutos, Enzo Fernández ensayó un disparo desde fuera del área que venció la resistencia inglesa para estampar el 1-1. Lejos de conformarse con el tiempo suplementario, la Albiceleste continuó presionando y encontró el premio mayor a los 47 minutos: tras un centro preciso de Lionel Messi con su pierna derecha, Lautaro Martínez conectó de cabeza para desatar el delirio argentino y sellar el pasaje a la final.
Con este triunfo memorable, 17 de los 26 futbolistas que integran la delegación argentina volverán a disputar una final del mundo, manteniendo intacta la ambición de un ciclo que sigue escribiendo las páginas más doradas del fútbol nacional.

