Mercado inmobiliario rural: por qué los campos ganaderos suben hasta 30% con el factor «si Milei gana» en la mira
El mercado inmobiliario rural en la Argentina atraviesa un período de marcado dinamismo, impulsado por la estabilización macroeconómica, la baja de la inflación y un incipiente cambio de expectativas políticas. En este escenario, los campos ganaderos —historicamente relegados frente a los agrícolas— se convirtieron en la gran sorpresa del sector, registrando recomposiciones de precios de hasta un 30% en comparación con los valores que se negociaban meses atrás.
La recomposición de la tierra ganadera
La reactivación del sector no se limita a una única región, aunque muestra matices según la calidad de la tierra. Los campos agrícolas de alta calidad en la zona núcleo siguen liderando la demanda, con valores que ya superan la referencia histórica de los US$ 20.000 por hectárea. Sin embargo, la novedad radica en el fuerte repunte del segmento ganadero y mixto.
Según Juan José Madero, director de la División Campos de LJ Ramos Brokers Inmobiliarios, la aceleración de las operaciones es palpable:
“El mercado de campos está hoy desorbitado”
Madero explica que en zonas clave como la Cuenca del Salado bonaerense, los campos de media vaca por hectárea ya se cotizan en torno a los US$ 3.000, aunque advierte que el cierre definitivo de operaciones aún encuentra cierta resistencia en compradores que no convalidan plenamente estas subas de precios.
Por su parte, Roberto Frenkel Santillán, presidente de Bullrich Campos, coincide en el diagnóstico de la suba, señalando que establecimientos que recientemente valían US$ 2.500 por hectárea hoy se ofrecen cerca de los US$ 3.500. No obstante, advierte que la oferta se redujo de manera significativa debido a que muchos propietarios prefieren retirar sus campos de la venta a la espera de nuevas alzas.
Nuevos perfiles de inversores y el factor productivo
El dinamismo inmobiliario también reconfiguró el perfil de los compradores. Al productor agropecuario tradicional, que busca ampliar su escala aprovechando una relación favorable entre el precio de la hacienda y la tierra, se le sumaron inversores provenientes de sectores como la energía, la minería y la industria.
Desde la firma Álzaga Unzué y Cía., el responsable de la sección Campos, Mariano Maurette, aporta prudencia respecto de los porcentajes de incremento. Según su análisis, el universo ganadero es heterogéneo (dependiendo de la superficie praderizable) y estima la recomposición real entre un 15% y un 25%, pudiendo tocar el 30% en casos excepcionales.
En tanto, Federico Nordheimer, director de Nordheimer Campos y Estancias, destaca que estos nuevos actores ingresan con proyectos de largo plazo:
“Ya no buscan únicamente tierra, sino establecimientos donde puedan aumentar la productividad incorporando genética, mejorando las pasturas, invirtiendo en fertilización, infraestructura y tecnología aplicada a la producción”
La expectativa política y el horizonte 2027
Más allá de las variables técnicas y productivas, el componente político comenzó a jugar un rol decisivo en las decisiones de mediano y largo plazo. La expectativa de que la administración de Javier Milei consolide el rumbo económico y logre una victoria en los comicios presidenciales de 2027 funciona hoy como un dinamizador de precios por expectativa de valorización futura.
Frenkel Santillán es tajante al respecto de esta variable especulativa:
“Si Javier Milei gana las elecciones de 2027, los campos van a subir. Mucha gente retiró sus establecimientos de la venta a la espera de esa mejora, aunque hoy son solamente expectativas”
Aunque Maurette matiza que el sector se caracteriza por la cautela y no posee la volatilidad de los mercados financieros o de granos, los operadores coinciden en que la consolidación de reformas, la desregulación económica, la baja del riesgo país y la eventual aparición de créditos de largo plazo serán determinantes para convalidar este nuevo piso de precios en el suelo argentino.

