Política

Reelecciones en PBA: el plan de Ferraresi, Menéndez y otros intendentes para heredar el poder

Compartir:

La incertidumbre sobre el futuro de la ley que limita las reelecciones indefinidas en la provincia de Buenos Aires aceleró los armados políticos locales. Ante la posibilidad de no poder presentarse en 2027, un nutrido grupo de intendentes bonaerenses, tanto del peronismo como de la oposición, comenzó a trazar planes de contingencia familiar. El objetivo es claro: garantizar la continuidad del proyecto político en sus distritos mediante la postulación de esposas, hermanos y otros familiares directos.

El ajedrez del conurbano: los casos de Avellaneda, Moreno y Merlo

El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, fue uno de los primeros en mover las piezas en el tablero provincial. En el marco de su proyección como precandidato a gobernador, dejó temporariamente el sillón municipal en manos de su esposa, Magdalena Sierra, quien se perfila como la probable candidata del oficialismo local. Este movimiento anticipado marca el pulso de una estrategia que se replica en otros puntos estratégicos del Gran Buenos Aires.

En Moreno, la jefa comunal Mariel Fernández también comenzó a recorrer la provincia. Mientras tanto, en las calles de su distrito ya se observa cartelería que la muestra junto a su hermano, Emmanuel Fernández, actual presidente del Concejo Deliberante y señalado como el sucesor natural en caso de que no se destrabe la reelección.

Una situación similar ocurre en Merlo, donde el intendente peronista Gustavo Menéndez ya tiene una línea sucesoria consolidada con su hermana, Karina Menéndez. Ella ya estuvo al frente de la intendencia de manera interina en 2021, cuando el jefe comunal asumió la presidencia del Grupo Bapro. El propio Menéndez dejó en claro la centralidad de su hermana en el armado local:

«Después de mí, la que más mide es Karina.»

La oposición y el interior provincial también juegan su juego

La estrategia de la herencia familiar no es exclusiva del peronismo. En Campana, el intendente del PRO, Sebastián Abella, quien acumula once años de gestión y es reconocido también por su faceta como piloto de Turismo Carretera, ya anunció que no buscará un nuevo mandato, independientemente de lo que ocurra con la legislación vigente. En su lugar, la candidata elegida para sucederlo es su hermana, Elisa Abella, actual secretaria de Inclusión, Educación y Cultura del municipio.

La urgencia de estos movimientos radica en un dato duro: actualmente hay 82 intendentes bonaerenses que están inhabilitados por ley para presentarse a un nuevo mandato en 2027. La lista de afectados incluye a 53 dirigentes del peronismo, 17 de la Unión Cívica Radical (UCR), y el resto se distribuye entre el PRO y fuerzas libertarias. A ellos se suman decenas de legisladores provinciales, concejales y consejeros escolares cuyas carreras políticas locales se encuentran en un cuello de botella.

La puja por la reforma electoral en la Legislatura

La discusión para modificar la ley sancionada en 2016 —impulsada originalmente por la gestión de María Eugenia Vidal junto al Frente Renovador— se encuentra actualmente empantanada en la Legislatura bonaerense. El debate refleja la interna del peronismo provincial. Por un lado, el sector alineado con el gobernador Axel Kicillof presiona públicamente para reformar la norma y confía en reunir los consensos necesarios para habilitar un mandato más.

Por el otro, La Cámpora no rechaza de plano la modificación, pero exige abrir una discusión mucho más amplia que incluya el debate sobre el desdoblamiento de las elecciones provinciales respecto de las nacionales. En medio de esta pulseada, la vicegobernadora Verónica Magario designó a Malena Galmarini al frente de la comisión de Reforma Política y Régimen Electoral en el Senado bonaerense, un movimiento clave dado que Galmarini pertenece al Frente Renovador, el espacio que originalmente promovió el límite a las reelecciones.

Mientras la rosca política continúa en La Plata, los intendentes prefieren no dejar su futuro al azar y aceleran la instalación de sus herederos políticos para retener el control de sus territorios.

Compartir: