Salud pública: el Malbrán puso en marcha un nuevo laboratorio para detectar brotes epidemiológicos
La Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) Malbrán puso en funcionamiento un nuevo edificio sanitario de alta complejidad tecnológica destinado a la investigación, vigilancia y diagnóstico de brotes epidemiológicos en todo el país. La obra, que demandó una inversión de $295 millones, busca optimizar la capacidad de respuesta del Estado argentino ante patologías críticas transmitidas por agua y alimentos contaminados.
El proyecto representa un salto de calidad en la infraestructura científica nacional, como informó este medio Salud pública: el Malbrán inauguró un moderno laboratorio para detectar brotes por alimentos contaminados. Las nuevas instalaciones, que abarcan una superficie de 540 metros cuadrados, unificarán el trabajo de áreas clave para el control de infecciones que impactan directamente en la salud pública y la seguridad alimentaria de la población.
Durante una recorrida por el flamante edificio, el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, destacó la trayectoria histórica del organismo y la relevancia de dotar a los profesionales de mejores herramientas operativas.
“A 110 años de su creación, el Malbrán continúa su trayectoria de excelencia científica. Las enfermedades transmitidas por agua o alimentos contaminados requieren detección temprana, diagnóstico preciso y respuesta rápida para proteger a la población. Por eso ponemos en funcionamiento este nuevo espacio destinado a fortalecer el trabajo frente a estos riesgos y a mejorar su capacidad para poner el conocimiento, la tecnología y el trabajo de sus equipos al servicio de la salud de los argentinos”, expresó el funcionario.
Estructura y especialización científica
El nuevo laboratorio albergará de forma integrada a tres dependencias fundamentales de la institución: el Servicio de Bacteriología Sanitaria, el Servicio de Enterobacterias y el Servicio de Fisiopatogenia. El funcionamiento diario estará a cargo de un equipo multidisciplinario de 30 profesionales, compuesto por bioquímicos, biotecnólogos, biólogos, licenciados en alimentos, bioinformáticos, técnicos y personal administrativo especializado.
Cada una de estas áreas abordará líneas de investigación específicas para neutralizar amenazas sanitarias. El Servicio de Bacteriología Sanitaria se enfocará en patologías graves como el botulismo, la leptospirosis, la campilobacteriosis y las infecciones por Clostridioides difficile. Por su parte, el área de Enterobacterias vigilará la salmonelosis, la shigelosis y la peste bubónica. En tanto, Fisiopatogenia se concentrará en el estudio del Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) y las infecciones causadas por Escherichia coli diarrogénica y Staphylococcus aureus. Estos tres servicios integran la Red Nacional de Diarreas y Patógenos Bacterianos y funcionan como centros de referencia regional para PulseNet América Latina y el Caribe.
Tecnología de última generación
Para llevar a cabo estas tareas de alta precisión, la inversión de $295 millones contempló no solo la adecuación edilicia y la renovación total de las instalaciones eléctricas, sino también la incorporación de sistemas avanzados de extracción y tratamiento de aire, climatización central y la calibración de equipamiento científico de vanguardia. Los profesionales utilizarán técnicas que combinan biología molecular, proteómica, secuenciación genómica y herramientas bioinformáticas. Entre el equipamiento disponible se destacan secuenciadores Nanopore, sistemas de PCR en tiempo real, extractores automáticos de ADN y cabinas de seguridad biológica de última generación.

