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Recesión comercial: la peatonal de Quilmes registra un récord histórico de locales vacíos

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La crisis económica golpea con dureza a los centros comerciales a cielo abierto del conurbano bonaerense, con un impacto crítico en el tradicional Paseo Comercial de la calle Rivadavia, en el partido de Quilmes. La combinación de una fuerte caída en las ventas, la suba constante de los costos fijos y alquileres dolarizados generó un escenario inédito de persianas bajas y carteles de alquiler en la zona que históricamente fue la más cotizada de la región.

El presidente del Paseo Comercial de Quilmes, Claudio Denovitzer, advirtió sobre la gravedad de la situación actual y confirmó que la cantidad de comercios que debieron cerrar sus puertas en los últimos meses está cerca de marcar un máximo histórico.

«Hay una cantidad impresionante de locales vacíos. Lo vemos nosotros varias veces por día. Debe ser récord o estar muy cerca del récord»

señaló el directivo, quien apuntó contra la retracción del consumo y la falta de adecuación de los precios de los alquileres a la realidad económica actual.

Alquileres dolarizados y contratos imposibles de sostener

El costo de mantener una vidriera en el centro quilmeño se volvió prohibitivo para la mayoría de los comerciantes minoristas. Actualmente, los alquileres de los locales más pequeños en la peatonal Rivadavia arrancan en un piso aproximado de 5.000 dólares, mientras que las superficies más grandes pueden oscilar entre los 10.000 y los 20.000 dólares mensuales. A estos valores de mercado se les suman contratos con actualizaciones trimestrales que asfixian a los inquilinos en un contexto de facturación en caída libre.

A la recesión del mercado interno se le suma una fuerte competencia de plataformas digitales y productos importados que golpea especialmente al rubro textil, el más afectado de la zona. Encargados de locales con más de una década de trayectoria en el centro de Quilmes señalan que la importación directa de productos a través de aplicaciones móviles representa una competencia imposible de equiparar para las estructuras de costos locales.

La migración digital y el auge de los showrooms

El cambio en los hábitos de consumo, acelerado por la crisis, reconfiguró el mapa comercial de la zona sur. Ante la imposibilidad de afrontar los gastos de un local a la calle, muchos emprendedores y comerciantes tradicionales optaron por retirar sus vidrieras de la vía pública y mudar sus operaciones a departamentos privados que funcionan como showrooms, o volcarse enteramente a la venta online a través de redes sociales como Instagram y plataformas de comercio electrónico.

Este éxodo comercial genera un efecto dominó sobre el entorno urbano de Quilmes: a menor cantidad de locales abiertos, disminuye el flujo de peatones y potenciales clientes, lo que termina perjudicando a los negocios que aún resisten. Sectores como el gastronómico y los comercios de cercanía, como verdulerías y panaderías, también registran caídas debido a que los vecinos reducen sus consumos a lo estrictamente necesario. Para mitigar el impacto, el municipio mantiene vigente el programa Elijo Quilmes, una iniciativa de fomento que ofrece descuentos y beneficios digitales para incentivar la compra local.

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