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Crisis avícola: Granja Tres Arroyos licenció a 350 operarios en Córdoba y acumula deudas millonarias

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La crisis de la firma avícola Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo de tensión en la provincia de Córdoba. La empresa decidió otorgar vacaciones forzadas a los 350 empleados de su planta en Río Cuarto (ex Avex), quienes hasta el momento solo percibieron el 10% de sus salarios correspondientes a junio y no tienen precisiones sobre el cobro del medio aguinaldo. La medida profundiza la incertidumbre en el principal jugador del negocio avícola del país, que ya arrastra severos problemas operativos en otras provincias.

Ante las consultas sobre la parálisis de la actividad, desde la conducción de Granja Tres Arroyos argumentaron que la situación estaba contemplada dentro de su esquema de operaciones. Según explicaron fuentes de la firma, la planta de Río Cuarto realizó una parada programada por dos semanas que fue planificada con tiempo y coordinada con el personal y el sindicato. Respecto a las deudas salariales, la compañía negó que exista un atraso y aseguró que los pagos se están realizando en cuotas bajo un cronograma definido previamente para todas sus plantas.

Deudas millonarias y parálisis productiva

Sin embargo, el panorama general de la empresa muestra signos de un ahogo financiero que excede la situación cordobesa. Recientemente, el grupo dispuso el cierre por tiempo indeterminado de su planta «La China», ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), una decisión que dejó sin tareas a unos 700 trabajadores. A esto se suman complicaciones operativas en la planta Wade (ex Cresta Roja) en la provincia de Buenos Aires, configurando un escenario de retracción que ya le costó el puesto a cerca de 400 personas en todo el país.

La situación en Río Cuarto ya había registrado antecedentes conflictivos a fines de mayo, cuando la firma impidió el ingreso de 150 operarios que denunciaban el incumplimiento en el pago de los haberes de abril. Los problemas de liquidez de la avícola quedaron expuestos en los informes de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit), que revelaron que la compañía mantenía una deuda exigible por aportes y contribuciones de la seguridad social cercana a los $7272 millones.

A este pasivo previsional se le suman importantes atrasos tributarios, compromisos fiscales vencidos y una acumulación de cheques rechazados que encendieron las alarmas comerciales del sector. Esta asfixia financiera obligó a la empresa a reducir drásticamente su volumen de faena diaria y a postergar los pagos a su cadena de proveedores.

El impacto del mercado internacional

Desde la compañía atribuyen esta parálisis a los constantes conflictos gremiales y, fundamentalmente, a la pérdida del mercado de exportación de China, un destino clave para el sector que quedó cerrado tras el último brote de influenza aviar en la Argentina. La demora en la reapertura de este canal comercial mantiene en vilo a toda la industria avícola nacional.

Durante un reciente acto por el Día Nacional de la Avicultura, el presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Franco Santángelo, reclamó una intervención política directa del Gobierno nacional para destrabar las negociaciones con Beijing:

«Necesitamos el apoyo de alto rango del Poder Ejecutivo nacional para terminar de salvar las exigencias, hoy solamente políticas, para la apertura de este mercado tan importante, no sólo para nuestro sector sino para varios sectores de la agroindustria argentina».

La planta afectada en Río Cuarto, que pertenecía originalmente a la firma Avex, fue adquirida por Granja Tres Arroyos y Fribel en 2018 al gigante brasileño BRF, que la había comprado en 2011 por 150 millones de dólares. Hoy, su reactivación efectiva y el futuro de sus 350 operarios dependen de una reestructuración financiera que todavía no asoma en el horizonte de la empresa.

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