Pizarra mundialista: las tres claves tácticas de la Selección frente a la Inglaterra de Tuchel
La antesala del trascendental duelo entre la Selección Argentina e Inglaterra se vive como una verdadera partida de ajedrez táctico. Tras el sólido triunfo argentino por 3-1 ante Suiza, el equipo conducido por Lionel Scaloni se prepara para enfrentar a un rival de jerarquía individual, pero que bajo la conducción del alemán Thomas Tuchel presenta tanto una extrema flexibilidad de sistemas como grietas defensivas muy marcadas. El pase a la final de la Copa del Mundo se definirá en los detalles de la pizarra.
A diferencia de la estabilidad que suele mostrar el cuerpo técnico argentino, Tuchel es un entrenador propenso a los volantazos durante los noventa minutos. Sin ir más lejos, en el último compromiso de los británicos frente a Noruega, el estratega alemán utilizó cinco esquemas tácticos diferentes, alternando desde un ofensivo 4-2-3-1 inicial hasta un ultra conservador 5-4-1 sobre el cierre del suplementario para sostener el resultado. Esta variabilidad permanente obliga al conjunto nacional a estar preparado para múltiples escenarios en un mismo partido.
Los pasillos interiores y la vía aérea: las fortalezas de Inglaterra
El principal argumento ofensivo del conjunto del Reino Unido radica en la gestación por carriles centrales. La sociedad entre Harry Kane y Jude Bellingham es el motor del equipo: el delantero de Bayern Múnich suele retroceder para arrastrar marcas y filtrar pases, mientras que el volante de Real Madrid ataca el espacio vacío llegando desde atrás como un doble «9». Bellingham, que ya acumula seis tantos en el certamen, es una amenaza constante por su capacidad para irrumpir en el área por sorpresa.
Sin embargo, cerrarse para bloquear los caminos interiores puede ser un arma de doble filo. Inglaterra lastima con envíos cruzados desde las bandas hacia el punto penal, buscando la notable talla física de sus futbolistas. En las pelotas paradas, los británicos se vuelven letales con la presencia de torres como John Stones (1,88m), O’Reilly (1,88m), el propio Kane (1,88m) y Declan Rice (1,86m). La concentración en la marca hombre a hombre en el área chica será vital para los defensores argentinos.
La zona de rebote y el lateral derecho: las debilidades a explotar
A pesar de su poderío aéreo ofensivo, el sistema defensivo de Inglaterra en los tiros de esquina ofrece una ventaja alarmante que el cuerpo técnico de Walter Samuel ya tiene bajo la lupa. En su fase defensiva, Tuchel dispone una marca mixta que suele dejar completamente libre la zona de la medialuna del área. Rivales como Noruega y México ya desnudaron esta falencia capturando rebotes sin oposición, lo que casi le cuesta la eliminación al combinado inglés.
El otro punto débil de la estructura británica es el lateral derecho, una posición que se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para Tuchel debido a lesiones y suspensiones. En lo que va de la competencia, Inglaterra utilizó a seis jugadores distintos en ese sector, improvisando incluso a centrales como Stones o volantes como Rice. La velocidad de Julián Álvarez recostado por la izquierda y las proyecciones punzantes de la Selección pueden encontrar allí una autopista directa al gol.
El choque del miércoles promete una alta intensidad física y mental. Mientras Scaloni apostaría por repetir la base que superó a Suiza, con un esquema flexible que muta al 4-1-4-1 con Lionel Messi suelto, Inglaterra opondrá su dinámica de cambios constantes. El equipo que logre imponer sus condiciones en las áreas y capitalizar el desgaste de los minutos previos se quedará con el pasaje al partido definitivo.

