Interna peronista: Juan Manuel Olmos y Natalia de la Sota tienden puentes para armar un tercer espacio
En medio de la fuerte disputa interna que protagonizan el kirchnerismo y el sector alineado con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, otros sectores del peronismo comenzaron a moverse en silencio para construir una alternativa de cara al futuro de la fuerza. En ese escenario, el presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN), Juan Manuel Olmos, viajó a Córdoba para reunirse con la diputada nacional Natalia de la Sota, en un gesto político de fuerte impacto interno.
El encuentro cara a cara, que se desarrolló en la capital cordobesa, marca el inicio de una serie de contactos que buscan romper la inercia de la principal fuerza de oposición frente al gobierno de Javier Milei. Olmos, referente clave del sector del PJ porteño que recientemente tuvo su presentación en Parque Norte, decidió trasladarse hasta Córdoba, un gesto que fue muy bien valorado por la diputada e hija del exgobernador José Manuel de la Sota, dado que ambos comparten habitualmente el radio del Congreso de la Nación por sus respectivas funciones públicas.
El límite con el oficialismo cordobés y la mirada sobre Llaryora
Durante la charla, ambos dirigentes trazaron un diagnóstico sobre la crisis de liderazgo que atraviesa el peronismo y evaluaron el posicionamiento de los gobernadores de la fuerza. Según trascendió de fuentes partidarias, De la Sota fue categórica al advertir que no se debe esperar que el actual gobernador cordobés, Martín Llaryora, se sume a una cruzada netamente peronista contra la gestión libertaria. Esta definición resulta clave para la estrategia nacional del PJ, especialmente ante los conocidos intentos de Kicillof por tender puentes hacia el «cordobesismo» oficialista, una estrategia que en el entorno de la diputada consideran inconducente.
A diferencia del oficialismo provincial cordobés, que mantiene una relación de permanente negociación con la Casa Rosada, Natalia de la Sota se ha plantado en una postura opositora clara, sin coqueteos con el oficialismo nacional ni con el PRO. Ese perfil la convierte en una figura codiciada para el armado de un peronismo de centro que intente superar la grieta interna bonaerense. De esta manera, mientras el kirchnerismo y el «axelismo» dirimen fuerzas en la provincia de Buenos Aires, el peronismo del interior y el porteño empiezan a tejer una red de contención alternativa con la mira puesta en el mediano plazo.

