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Combustibles: la suba del petróleo frena la baja de la nafta y presiona sobre la inflación

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La expectativa de una inminente reducción en el precio de los combustibles en la Argentina volvió a quedar bajo un signo de pregunta. El reciente incremento en la cotización internacional del petróleo alteró los cálculos de las empresas refinadoras, que ahora proyectan que un eventual abaratamiento de la nafta y el gasoil recién podría materializarse en el mes de septiembre, postergando la previsión inicial que apuntaba a agosto.

La brecha de precios y la paridad de importación

A pesar de que los combustibles acumulan aumentos que superan el 20% en lo que va del año, fuentes del sector hidrocarburífero sostienen que todavía resta recuperar un 15% para alcanzar la paridad de importación. Esta brecha, sumada a la volatilidad del crudo a nivel global, neutralizó el margen que las compañías petroleras analizaban para aplicar una baja directa en los surtidores locales.

El mercado local de combustibles se encuentra en un proceso de transición hacia la desregulación total, donde las tarifas locales buscan alinearse con los valores internacionales. Sin embargo, la combinación de la devaluación mensual administrada y la actualización pendiente de los impuestos a los combustibles líquidos sigue presionando sobre la estructura de costos de las refinadoras.

El impacto en la inflación: la preocupación del Gobierno

Para el Gobierno nacional, la evolución de los precios de la energía y los combustibles representa un factor crítico. En los despachos oficiales consideran que el encarecimiento de la nafta es, actualmente, el único motivo que podría interrumpir la desaceleración de la inflación. El impacto de los combustibles es doble: afecta de manera directa al bolsillo de los consumidores y, de forma indirecta, encarece la logística y el transporte de mercaderías en toda la cadena productiva.

La postergación de la baja de precios obliga al equipo económico a recalcular sus proyecciones para el índice de precios al consumidor. Mientras el sector privado busca recomponer rentabilidad frente a la suba del petróleo, el Ejecutivo intenta equilibrar la desregulación del mercado energético con la necesidad de consolidar la tendencia a la baja del costo de vida en el país.

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