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Creer o reventar: las cábalas de los argentinos para empujar a la Selección en el Mundial

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El fútbol en la Argentina trasciende lo estrictamente deportivo para convertirse en un territorio donde la fe, el azar y los rituales domésticos juegan su propio partido. En este Mundial, la mística de las cábalas cobró una fuerza inusitada, transformando la ansiedad de los hinchas en un despliegue de «pensamiento mágico» colectivamente coordinado. Desde congelar rivales en el freezer hasta repetir rigurosamente las posiciones en el sillón, miles de argentinos se aferran a sus costumbres con la convicción de que sus acciones influyen directamente en el destino de la Selección Argentina.

De la Biblia en San Juan a la farmacia de Necochea

Las historias de fe y superstición se multiplican a lo largo del país. Durante el agónico partido contra Egipto, donde la Selección comenzó perdiendo 2 a 0, un grupo de adolescentes de San Juan se volvió viral al ponerse a leer la Biblia en el momento exacto en que comenzó la remontada argentina. Esta misma práctica la replicó Sofía Fernández, una joven de 17 años de Banfield: “Abrí la Biblia de mi abuela y me puse a leer en voz alta. Ni miraba la tele. Después vi el video de los chicos que hicieron lo mismo y funcionó”, relató.

En Beccar, Tomás Teich (24) y su grupo de amigos del colegio secundario recrean rigurosamente el escenario de octavos de final de Brasil 2014. Se juntan en la casa de su amigo Javi, donde cada uno tiene asignado su lugar exacto en el sillón. Incluso la madre de Javi, Majo, forma parte del engranaje místico: debe salir a pasear a los perros en un momento determinado del encuentro. En el último partido, ante la zozobra del resultado adverso, Tomás recordó que de chico se sentaba en unas maderas del piso. Al cambiarse de lugar, el equipo repuntó. “Lo hice y la Argentina empezó a repuntar. Fue muy emocionante”, detalló.

La viralidad también alcanzó a Claudia Blanco, una docente jubilada de 58 años de Necochea. Su ingreso fortuito a una farmacia coincidió con el primer gol argentino. Los empleados del local la declararon inmediatamente su amuleto y le impidieron retirarse hasta el final del partido. Para el próximo encuentro, el grupo de WhatsApp de la farmacia le impuso una condición ineludible: debe ponerse la misma ropa, sin lavar, y enviar una foto para garantizar la victoria.

El freezer como arma táctica y el cálculo científico

Una de las cábalas más populares de este torneo es la de «congelar» a los rivales, colocando sus nombres o figuritas en el congelador para neutralizar su juego. Esta táctica cobró fuerza en las redes sociales tras viralizarse una cadena de WhatsApp que pedía congelar al arquero egipcio Mostafa Shobeir.

Incluso en los ámbitos académicos, la ciencia cede ante la superstición. Guillermo Durán, decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y responsable de la plataforma de predicción matemática 301060 (bautizada en homenaje al nacimiento de Diego Maradona), admite que en su casa las cábalas son ley. Su hija Valentina, licenciada en Datos, es la encargada de colgar camisetas históricas en el living y colocar los nombres de los rivales en el freezer.

Por su parte, Francisco P. (45) mantiene un ritual heredado del Mundial de México 1986: tres autitos de su infancia ordenados sobre el televisor mirando hacia la derecha, acompañados por un muñeco de Lionel Messi que aporta su hijo Joaquín, quien además abre el álbum de figuritas en la página de Argentina frente a la pantalla.

La mirada de los especialistas y los rituales del plantel

Para comprender este fenómeno, el reconocido psiquiatra y psicoanalista José Abadi explica el trasfondo psicológico de estas conductas colectivas:

“Las cábalas se sustentan en el pensamiento mágico y la omnipotencia del deseo, funcionando como herramientas para intentar controlar lo impredecible y reducir la angustia ante la incertidumbre”

Según el especialista, estos rituales buscan otorgar un poder ilusorio sobre el futuro, permitiendo que la emoción prevalezca sobre la razón. No obstante, destaca que las cábalas grupales funcionan como un pacto que genera cohesión y pertenencia, haciendo sentir a los hinchas parte activa de la victoria.

Este comportamiento no es exclusivo de las tribunas o los livings; los propios protagonistas dentro de la cancha repiten sus costumbres. Lautaro Martínez compite con una estampita de la Virgen de Luján en su media izquierda, mientras que Rodrigo de Paul y Leandro Paredes realizan el reconocimiento del campo comiendo caramelos. Incluso trascendió que Cuti Romero y Lisandro Martínez utilizaron agua bendita durante el partido contra Cabo Verde para protegerse de supuestas malas energías del adversario. Creer o reventar, el Mundial se juega tanto en el césped como en el terreno de la fe colectiva.

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