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Crisis en Musimundo: Carsa solicitó concurso preventivo de acreedores

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Carsa, una de las firmas propietarias de la reconocida cadena de retail Musimundo, solicitó formalmente el inicio de su concurso preventivo de acreedores ayer, 7 de julio. La medida, que busca evitar la quiebra y renegociar sus pasivos, quedó radicada ante el Juzgado Civil y Comercial Nº 23 de la ciudad de Resistencia, Chaco, a cargo de Fernando Lavenas. Este paso se suma a la situación de otras grandes empresas del sector como Garbarino.

La decisión de recurrir a la justicia fue avalada de forma unánime por los accionistas de Carsa durante una asamblea ordinaria celebrada el pasado 30 de junio. La reunión, presidida por José María Franchino, ratificó la medida bajo los términos de la Ley de Concursos y Quiebras, según consta en la síntesis presentada.

En un comunicado dirigido a la Comisión Nacional de Valores, Carsa explicó que el concurso preventivo es considerado la “herramienta legal adecuada y conveniente” para afrontar la actual situación patrimonial y financiera. El plan de la compañía apunta a cuatro objetivos centrales: preservar la continuidad de la explotación comercial, resguardar las fuentes de trabajo, mantener el valor de los activos de la sociedad y posibilitar una reestructuración ordenada del pasivo para atender los compromisos asumidos.

La historia de Carsa y la marca Musimundo

Carsa, una empresa nacida en Resistencia, Chaco, tiene una larga trayectoria. En la década de los 80, se asoció con Bazar Avenida (Rafaela, Santa Fe) y Electrónica Megatone (Santa Fe capital) para crear la red Megatone. Esta alianza estratégica buscaba potenciar las compras conjuntas y compartir gastos de marketing, permitiéndoles competir con gigantes como Garbarino y Frávega, que ya iniciaban su expansión nacional desde Buenos Aires.

El acuerdo de Megatone funcionó con áreas de exclusividad para cada socio y llegó incluso a la camiseta de Boca Juniors. Sin embargo, en 2008, Bazar Avenida se presentó en concurso de acreedores. Aunque los otros dos socios estuvieron cerca de adquirir el negocio de la firma rafaelina, finalmente optaron por una nueva estrategia: la compra de la marca Musimundo. Este nombre había alcanzado gran popularidad en los ‘90 con el auge de los CDs en Argentina, superando incluso a la poderosa Tower Records.

Carsa y Electrónica Megatone pagaron US$15 millones por la marca Musimundo, iniciando un proceso de recuperación. Si bien la marca Megatone original continuó perteneciendo a los tres socios, Carsa y Electrónica Megatone rebautizaron todas sus sucursales como Musimundo. Este esquema cambió radicalmente hace dos años, cuando Electrónica Megatone, el socio más grande, decidió cambiar de marca. Sus más de 200 locales abandonaron el nombre de Musimundo y fueron rebautizados como On City. Actualmente, la marca Musimundo solo opera en las aproximadamente 70 sucursales que Carsa conservaba a fines de 2024, ubicadas principalmente en el norte del país.

Las crisis previas de Musimundo

Esta no es la primera vez que la marca Musimundo enfrenta un concurso preventivo. En 2018, Carsa ya había solicitado protección judicial, explicando que la decisión formaba parte de un proceso de reestructuración financiera tras agotar otras alternativas. En aquel momento, la compañía atribuyó la crisis a una combinación de factores macroeconómicos, microeconómicos y financieros, buscando preservar la continuidad de las operaciones y los más de 2000 puestos de trabajo.

Aún antes, en plena recesión económica de 2001, y bajo la administración del fondo de inversión The Exxel Group, Musimundo solicitó la apertura de concurso preventivo de acreedores para renegociar una deuda de US$206 millones. En esa ocasión, la compañía señaló la combinación de tres años de recesión, el desplome del consumo, el avance de la piratería de discos y una estrategia de expansión que resultó excesiva como las causas de su crisis. El pasivo incluía US$113 millones con bancos y US$83 millones con proveedores, principalmente discográficas, que habían dejado de entregar mercadería por rechazo de cheques. La empresa había anunciado un plan de ajuste que contemplaba reducir la red de locales y continuar operando mientras negociaba con sus acreedores.

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