Vaca Muerta: Producir petróleo en Argentina es 38% más caro que en Estados Unidos
La actividad petrolera en la formación de Vaca Muerta enfrenta un desafío crucial: el costo de producción de petróleo en la Argentina es un 38% más elevado que en la cuenca del Permian, en Estados Unidos, líder mundial en producción no convencional. Esta brecha, que se mantiene en un contexto de precios internacionales del barril a la baja, pone presión sobre la rentabilidad y la capacidad de expansión de la industria local.
La situación, que preocupa a todo el sector, fue detallada en un informe técnico que ya está en manos de Daniel González, secretario coordinador de Energía y Minería. El documento identifica cuatro factores estructurales clave que explican esta diferencia: la escala y competencia del mercado, los costos logísticos, la carga tributaria y las condiciones del personal.
Vaca Muerta ya representa el 67% de la producción de petróleo y el 60% de la de gas del país, con 900.000 barriles diarios y 160 millones de metros cúbicos por día, respectivamente. Con el barril de petróleo cotizando en torno a los US$70, lejos de los US$118 post-guerra en Medio Oriente y con proyecciones más cercanas a los US$60, la optimización de costos se vuelve indispensable para la sostenibilidad y el crecimiento.
Logística, un factor determinante
Uno de los puntos más gráficos de la problemática es el transporte de arena, un insumo fundamental para la fractura hidráulica. Alrededor de 300 camiones, cada uno cargado con 40 toneladas de arena, recorren diariamente los 1200 kilómetros que separan Entre Ríos de Vaca Muerta. Un pozo típico requiere unas 15.000 toneladas de arena, equivalente a 375 camiones, y la industria consume más de 5,5 millones de toneladas al año.
Este recorrido se realiza casi en su totalidad por vía terrestre, a diferencia del Permian, que cuenta con una robusta infraestructura ferroviaria. El resultado es un costo de la tonelada de arena en pozo de entre US$120 y US$140 en Argentina, frente a US$30 o US$40 en Estados Unidos. Cada flete cuesta unos US$2304, un valor comparable al de un envío marítimo entre China y Buenos Aires, según cálculos de Bruno Agosta, de la consultora AC&A. Agosta estima que el costo por tonelada y kilómetro es de 4,8 centavos de dólar, que ascendería a 8,85 centavos si se consideran daños a la infraestructura vial y accidentes no contabilizados directamente.
El sector evalúa alternativas ferroviarias y fluviales (una barcaza entre Entre Ríos y Bahía Blanca) que podrían reducir el costo a 3,9 centavos por tonelada y kilómetro, además de mitigar el desgaste de rutas y los problemas asociados al transporte pesado. Sin embargo, el margen de esta cadena logística sigue mayormente en manos de los transportistas.
Carga tributaria, personal y competencia
Otro factor que incide significativamente es la carga tributaria. Mientras que en Estados Unidos todos los equipos de petróleo y gas están exentos de impuestos, en Argentina solo las plataformas de perforación gozan de este beneficio. El resto tributa un 14%, sumado a impuestos sobre ventas de entre 1,2% y 3% sobre los costos operativos y cargas adicionales sobre el gasoil industrial. La ampliación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para incluir la perforación y producción de petróleo y gas busca aliviar parte de esta presión.
En cuanto al personal, las cuadrillas en Vaca Muerta requieren entre un 5% y un 50% más de trabajadores que sus equivalentes en el Permian. Esto se debe a convenios colectivos con turnos más extensos, estándares locales que exigen mayor dotación para las mismas tareas y los gastos de alojamiento y transporte en locaciones remotas de la Patagonia.
La escasa competencia entre las compañías de servicios agrava el panorama.
“Son cuatro o cinco empresas las que concentran el 80% del mercado de servicios, contra 24 en el Permian”, señaló Fausto Caretta, de Pan American Energy (PAE), durante un evento organizado por S&P Global.
Esta falta de oferta es una de las razones por las que los precios no logran bajar.
Interés inversor y el desafío del crecimiento
A pesar de la brecha de costos, el interés internacional por Vaca Muerta se mantiene. Continental Resources, la petrolera fundada por el magnate estadounidense Harold Hamm, se asoció recientemente con Pan American Energy (PAE) en cuatro bloques. Tras esta movida, representantes de otras petroleras independientes estadounidenses como Devon, Double Eagle, EOG, Formentera y Diamondback visitaron el país para evaluar oportunidades.
Para alcanzar la meta de 1,5 millones de barriles diarios en 2030, la inversión anual en Vaca Muerta debería pasar de los actuales US$8.000-US$10.000 millones a un rango de US$20.000-US$25.000 millones, según estimaciones de Ricardo Ferreiro, presidente de Exploración y Producción de Tecpetrol. Esto se debe a la naturaleza de los yacimientos no convencionales, que declinan entre un 45% y un 60% anual, obligando a una perforación constante solo para mantener el nivel de producción.
La geología de Vaca Muerta no es el problema, coinciden los expertos.
“La roca es competitiva. Pero se necesitan más taladros, más infraestructura, más compañías de servicio. Más competencia para bajar los precios”, resumió Ferreiro.
El verdadero desafío es resolver los costos estructurales que rodean al pozo.

